100 años de Volta y sus carteles que nos explican de dónde venimos

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Dentro del programa de acciones de la Volta a Catalunya y sus cien años de vida, la organización acaba de dar forma a un libreto que reúne los carteles ante tan especial efeméride en un trabajo cuyo metódico efecto tiene entre otros garantes mi buen amigo Ferran Bellfort, quien durante tantos años amasó cual hormiguita todo el material que una carrera que forma parte del patrimonio inmaterial del pueblo catalán ha generado en tan excelso periodo de tiempo.
La Volta Ciclista a Catalunya nació en el año 1911 y como, por ejemplo, el propio Santiago Carrillo, nos podría contar la historia de España y del mundo en primera persona. Lo hizo de mano de un andaluz, Miguel Arteman, lo que hoy llamamos un emprendedor, pero que entonces figuraría en la galería de héroes de la época, pues emprender como él lo hizo en esa España que se desollaba en medio de una Europa sumida en la Gran Guerra para luego desarrollarse en sucesivos periodos que explican el porqué hoy somos como somos: dictadura de Primo de Rivera, segunda República, lapso de la Guerra Civil, nueva dictadura, ahora franquista, transición y democracia. Un espejo donde mirarse, un lugar de remembranza. La prueba de lo que muchas veces hemos dicho y creemos con convicción, el ciclismo es mimbre esencial de la historia de Europa, con él, muchos crecieron, en él, la sociedad descubrió uno de esos espectáculos de masas.
El libreto titulado “100 años de Volta en imágenes” refleja perfectamente ese hilo histórico y las tendencias que del mismo se desprenden. El primer cartel, datado de 1911, ofrece aspecto filatélico del cual se desprende al año. Luego vendrían acepciones cubistas tan ofrecidas desde el este para introducir el Gran Premio Generalitat en los años de la república. Llamativo es el emblema de 1939, de septiembre de ese año, alienado con el año cero de la victoria. Obviamente la palabra volta pasó a mejor vida durante un  largo periodo, entonces se hablaba de Vuelta Ciclista a Cataluña y sus imprescindibles mecenas: Pirrelli, Cinzano, Martini… siempre, no obstante, con firma, algunas de sello multinacional como el de 1980 bajo el pincel de Joan Miró o el de 1986 de Antoni Tapies, tres años antes del de Miquel Barceló. Y es que en el interés de aunar lo propio con la proyección de una de las mejores carreras del mundo reside quizá la clave de ver que a pesar de todo, esta carrera sigue adelante, y seguirá.
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,… 

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