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La derrota hizo grande a Poulidor

Ciclismo antiguo

La derrota hizo grande a Poulidor

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

 

Cavilando entre las muchas historias que ha vivido el Tour en su pasado que no nos ha de volver, no podemos por menos que escribir algo concerniente  a este ciclista de otros tiempos llamado Raymond Poulidor, al que se le denominó popularmente como “El eterno segundón”, apelativo de la que se hizo justo acreedor a raíz de sus actuaciones precisamente en el Tour de Francia, prueba en la que participó en nada menos catorce ocasiones. Logró concluir en todas las ediciones en las que concurrió salvo en dos en las que se vio obligado a abandonar por sufrir sendos accidentes, concretados en los años 1968 y 1973.

Cambrils ZC, Gran fondo

No dejó de ser un hecho singular el de que este bravo ciclista que alcanzó una gran popularidad en su país, en su Francia, se vio ante la imposibilidad de saborear la satisfacción de ganar siquiera un Tour de Francia. Coincidentes en su camino se interpusieron muy particularmente su compatriota Jacques Anquetil y el belga Eddy Merckx. Los dos, nadie lo ignora,  fueron dos figuras indiscutibles del ciclismo de aquel entonces. Por cinco veces cada uno, fiel demostración, se adjudicaron la ronda gala.

Otra circunstancia que choca en esta exposición que realizamos es que Poulidor, al que llamaban familiarmente con el sobrenombre de “Pou Pou, cuando las multitudes le vitoreaban en el lugar que fuera, ni siquiera tuvo la  compensación siquiera de poder lucir la camiseta amarilla de líder, aunque hubiera sido por una sola jornada. No en vano había concurrido, repetimos, catorce veces en tan prestigiosa prueba sin lograr vestir la casaca de oro.

Lo fundamental es constatar que Poulidor, oriundo de una pequeña aldea agrícola que cuenta con un poco más de 400 habitantes, denominada Masbaraud-Mérignat, emplazada en el departamento de Creuse, en la zona de Limousin, centrosur de Francia, unos confines familiares que bien conocemos, logró pisar podio, ocupando el segundo lugar, en los Tours de 1964, 1965 y 1974, y ser tercero en 1962, 1966, 1969, 1972 y 1976, un balance realmente significativo que marca un hito honorable en la historia del Tour.  Nos señala, eso sí, una voluntariosa constancia digna de elogio y hasta de admiración. Es una faceta  a tener en cuenta. Anotamos como inciso una prolongada vida dándole a los pedales. Hemos contabilizado dieciocho temporadas; y sin mucha suerte que digamos.

Nos viene a la memoria cuando en el Tour de 1962, el primero en el cual participó y que se adjudicó Jacques Anquetil, cuando logró ser el tercero absoluto a pesar de haber sufrido una seria lesión por caída en una mano, que le obligó a cubrir la mayoría de etapas con el dedo escayolado. Otro hecho llamativo fue que al cabo de dos años, en 1964, perdía el Tour por el escaso margen de 55 segundos con respecto al mismo Jacques Anquetil, su antagonista y a la vez tormento. Otro dato a tener en cuenta fue el último Tour en el que se alineó, en 1976, con victoria absoluta del belga Lucien Van Impe. Poulidor había cumplido los 40 años, edad, pues, longeva. Aún tuvo arrestos para clasificarse en  un valioso tercer lugar en París, una gesta gloriosa alcanzada en vigilias de de retirarse definitivamente del deporte activo.

Raymond Poulidor no ha sido únicamente un corredor destacado y dedicado a competir  en carreras de largo kilometraje por etapas, sino que también ha dado muestras de su capacidad combativa con la suma de sugestivos triunfos, incluso en competiciones de un solo día. De manera sucinta enumeramos a continuación sus victorias más destacadas al margen de lo que hizo en el Tour de Francia, que ya acabamos de señalar. Veamos:

-Burdeos-Saintes (1960)

-Campeón de Francia carretera (1961)

-Milán-San Remo (1961)

-Mont Faron (1962)

-Flecha Valona (1963)

-Gran Premio de las Naciones-contrarreloj (1963)

-Gran Premio de Lugano-contrarreloj (1963)

-Vuelta a España (1964)

-Critérium Nacional de Ruta (1964, 1966, 1968,1971 y 1972)

-Escalada a Montjuïc (1965,1967 y 1968)

-Subida a Arrate (1966 y 1968)

-Critérium Dauphiné Libéré (1966 y 1969)

-Setmana Catalana (1971)

-París-Niza (1972 y 1973)

-Gran Premio Midi-Libre (1973)

 

¿Qué nos manifestó Raymond Poulidor?

Como colofón final a lo escrito quisiera destacar un suceso que tocó su faceta humana y que pudimos vivir muy en directo en virtud de mi labor  periodística  desarrollada en el Tour de Francia del año 1968. Aconteció en el curso de un accidente sufrido en la etapa Font Romeu-Albi, a raíz de una aparatosa caída con la consiguiente fractura de nariz. Sus adversarios más directos aprovecharon este contratiempo para atacarle sin reparos.  Una vez llegado a la meta, con la faz desfigurada y cubierta de sangre, exclamó Poulidor con verdadero pesar y desasosiego:

“Yo jamás comprenderé como ante un accidente de esta índole, que nadie desea para sí, haya sido una sin razón al atacarme sin piedad y sin perdón. No me cabe en la cabeza lo que supone el arremeter contra un hombre herido y maltrecho”

Poulidor, aunque resistió lo que pudo, se vio obligado a dejar la carrera; de abandonar muy a pesar suyo. Nosotros recordábamos con crecido sentimiento aquella frase doliente que salió espontáneamente de sus labios, frase que hemos querido reproducir en estas columnas con evidente pesar y crecida nostalgia. No se nos pasó por alto y ahí su fiel reproducción.

Entre los innumerables pensamientos ciclistas, muchos en danza,   conservaba esta frase viva en un rincón de mi cerebro. De ahí, un poco por carambola, que me haya extendido en este reportaje al exponer a la luz lo que significó la trayectoria de este corredor llamado Raymond Poulidor, tan admirado por los miles y miles de aficionados franceses, y, por otros,  oriundos de varios otros países. Fue popular, y todavía lo es en la época actual de retiro. Ahora, en algunas etapas del Tour, lo vemos en las pantallas de la televisión, entremezclado  entre los seguidores de prestigio que tienen la oportunidad de acercarse al Tour. “Pou-Pou” suele vestir una camisa de tonalidad amarilla, aquel color que nunca le fue propicio en sus años mozos como ciclista y más concretamente en la ronda francesa.

De Poulidor podemos decir que ha sido siempre solícito y educado en el curso de nuestros encuentros y de nuestras conversaciones. Tiene un espíritu abierto y no esconde su juego ante las frases que se le formulan.  Es de espíritu más bien locuaz. Aunque pasen las fechas del calendario siempre es solícito en contestar sin olvidarse de ciertos detalles acerca de la persona que le pregunta. Es todo un signo que nos valora su persona y su  amistad. Es algo que no se nos olvida de él; de este protagonista de hoy plasmado en las páginas de “El Cuaderno de Joan Seguidor”.

* Sobre la imagen: Los tres primeros clasificados en el Tour del año 1974. En el centro figura el belga Eddy Merckx, que lograba su quinta victoria en la ronda gala. A la izquierda del documento, está el francés Raymond Poulidor, el segundo clasificado, y en el margen derecho, el español Vicente López Carril, con un meritorio tercer lugar, que bien recordamos. Documento gráfico editado por la antigua publicación “Miroir du Tour 1974”.

Por  Gerardo  Fuster 

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo
3 Comentarios

3 Comments

  1. Uno de Banyoles

    22 de enero, 2016 at 18:15

    Gerardo Fuster nos relata una vivencia ciclista personal de muchos quilates en su excelente, emotivo y nostálgico artículo “La derrota hizo grande a Poulidor”. D. Gerardo conserva viva en un rincón de su cerebro la frase que hace de “Pou-Pou” un entrañable ciclista, una gran persona convertida ya en leyenda. Muchas gracias, D.Gerardo.

  2. Fernando García Amorena

    22 de enero, 2016 at 18:40

    Poulidor fué uno de mis referentes en mis años mozos del pedal.
    Siento una gran admiración por él como ciclista y como persona. Por ello estoy encantado de unirme a este pequeño homenaje que le dedica joanseguidor.
    Gerardo, ha sido emocionante.
    Gracias y un saludo
    Fernando

  3. Gerard

    23 de enero, 2016 at 16:33

    Interesante relato sobre este eterno segundón. Me ha llamado la atención que sebretirara a la avanzada edad de los 41, hecho significativo en la historia del ciclismo, lo cual habla sin palabras de su férrea tenacidad

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