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#CuadernodeCuestas El misticismo del Passo della Bocchetta

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#CuadernodeCuestas El misticismo del Passo della Bocchetta

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Tarde o temprano se encendería.  Cuando Coppi decidió atacar enseguida ganó 10 metros, luego 50 y después de una curva ya no lo vieron más. El grupo saltó por los aires y sólo Nino Defilippis pudo seguir su rueda salivando sangre.

Aquel domingo 18 de septiembre del 55 amaneció radiante en los Apeninos. El cielo, el aire, los colores, eran un placer para los ojos y los pulmones. Los corredores, con ganas de batalla, salieron disparados como si la carrera acabara a la vuelta de la esquina y no después de 232 kilómetros. Todos lo sabían, pero nada pudieron hacer ante el vuelo de Il Campionissimo: el Passo della Bocchetta era su casa y conocía cada curva como la palma de su mano. El único que pudo resistirle fue el joven Nino de 23 años, contra los 36 del viejo Coppi.

Cambrils ZC, Gran fondo

El propio Defilippis explicó que Fausto le dijo “si nos vamos juntos me echas una mano”. Él le contestó con un “vale, vale”, pero iba demasiado fuerte y no pudo aguantar su rueda. Apretó los dientes y escupía sangre mientras movía su 46 x 25, pero a un kilómetro de la cumbre, entre lágrimas, tuvo que dejarlo con su galope triunfal alado que le daba la multitud con sus ánimos. Aquel Giro de los Apeninos de hace casi 60 años fue la última gran victoria en línea de la legendaria carrera de Coppi. Su ángel de la guarda, Sandrino Carrea,  dijo que aquella mañana Fausto sólo le repetía una y otra vez que iba a ganar aquella prueba con cinco grandes premios de la montaña: Giovi, Castagnola, Scoffera, Bocchetta y de nuevo Giovi. Lo consiguió, pero fue su último gran vuelo.

Hoy en día el Giro de los Apeninos recuerda este hecho en el alto del Passo della Bocchetta, una montaña que pertenece a los Apeninos ligures situada a 772 msnm, muy cerca de Génova y Pontedecimo, localidad habitual de salida y llegada de la carrera. Un paso histórico, pues por él transitaba la romana Via Postumia, construida en el año 148 a.C.

En su cima encontramos las estelas con las efigies de Fausto Coppi y Luigi Ghiglione, patrón del Giro de los Apeninos, un emprendedor ex atleta que vio cumplir su sueño de organizar una gran carrera cuando en 1934 se disputó su primera edición sin interrupción hasta hoy, con la sola exclusión del período de la Segunda Guerra Mundial (1940-45).

 

Critérium para escaladores, el Giro discurre por la Liguria y el Piamonte y ha sufrido múltiples cambios de ubicación en el calendario hasta la edición de este año celebrada en pleno Tour, el pasado 14 de julio, lo cual no deja de ser una rareza. Adquirió notoriedad en los años 50, pero fue en aquel 1955 cuando se consagró como una de las grandes competiciones italianas, con el último paseo de Coppi, rematando 70 kilómetros de escapada en solitario y dando celebridad a este Passo della Bocchetta con su memorable escalada.

El puerto, de 8’2 km de longitud, a una media del 7,7% para salvar los 130 m de altura de Campomorone hasta sus 772 m y con pendientes de hasta el 19%, sigue siendo la referencia del Giro de los Apeninos y sus rampas siempre han sido decisivas para seleccionar el grupo de favoritos. El récord de la ascensión está en posesión de Gilberto Simoni, con un tiempo de 21’54’’, establecido durante la edición del 2003, que batió por sólo dos segundos el de Marco Pantani (21’56’’) registro que se mantuvo durante ocho años inalterable. La marca que más tiempo duró imbatida fue la de Gianbattista Baronchelli que en la edición de 1977 paró el reloj en 22’46’’ que se mantuvo nada menos que durante 17 años hasta la llegada del ruso Evgeni Berzin (22’31’’).

Aquel 18 de septiembre Coppi tardó 25’ en escalarlo, pero hay que considerar que en aquella época la Bocchetta tenía curvas hormigonadas por encima del 20%, haciendo más difícil su ascensión hasta que posteriormente arreglaron la carretera “suavizándola” algo.

Los tiffosi estuvieron buscando durante bastante tiempo al sucesor de Coppi y parecieron encontrarlo en la figura de Zilioli, nacido en 1941, un gran corredor, de los mejores de su generación, cuando ocho años más tarde y en el mismo lugar donde atacó el campeón de campeones ganó el Giro de los Apeninos, cerrando un espacio en el tiempo, aparentemente vacío. Su tiempo en el Passo della Bochetta fue de 26’19’’, pero dicen los que lo vieron escalar aquel día que su estilo ingrávido y su elegancia recordaban al de Coppi.

Por Jordi Escrihuela, desde Ziklo, sueños ciclistas 

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