El doble error de los frenos de disco

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Frenos de disco sí, frenos de disco no, frenos de disco, quizá. Otra vez, el ciclismo vuelve a ser objeto de chanzas y comentarios porque la casa no se sabe limpiar desde dentro. Es increíble, sencillamente irritante, y lo que es un sector pujante, un gremio que crece, incluso en los perores años de la crisis, se ve ahora abocado a la incertidumbre de qué hacer si tú has invertido un pastón en tu bicicleta.

Hace un tiempo comentamos lo que sería el ciclismo con los frenos de disco. Tuve en dos días dos puntos de vista tan extremos que intenté plasmarlos no sé si con buena suerte o no. Lo que sé es que aquel post, sin haber pasado lo de Ventoso en Roubaix, ya había generado debate e interés.

Ahora nos encontramos con la imagen de Ventoso, achantado y asurado en una cuneta por el norte de Francia con una de esas heridas que mucha gente ya vaticinó que podrían verse si los frenos de disco poblaban el pelotón. La opción de la UCI de poner el sistema en cuarentena nos pareció acertada, y paliaba el primer error de permitirlos sin las pruebas y protecciones necesarias.

Sin embargo, en ciclismo las cosas ocurren a ritmo de vértigo, como si el deporte y sus mentores estuvieran en un continuo y virado descenso del Stelvio. Si fue un error meter los frenos de disco en un pelotón así a la brava, no menos erróneo es deshacer el entuerto prohibiéndolo por doquier, o al menos eso se entiende de la nota de la RFEC, que además deja más dudas que certezas.

El ciclismo en el siglo XXI es un deporte que tiene dos vertientes muy marcadas, competición y ocio si la primera llena nuestras pantallas muchas sobremesas, la segunda mueve una cantidad ingente de personas por toda la geografía participando en marchas y otros eventos que no son competitivos, aunque eso no siempre sea así.

Decir ahora que los frenos de disco están prohibidos en todo evento ciclista es un locura que quita el sueño a organizadores y usuarios que con bicicletas megacaras en su garaje no saben su van a poder tomar parte en las marchas a las que se habían inscrito. Un freno de disco en el cicloturismo bien entendido no puede ser peligroso, no en la medida que lo es en un pelotón del WT a 70 km/h.

Es decir que al final para solucionar un error, se incurre en otro error. Es el doble error, lo que en fútbol se dice de los árbitros malos cuando buscan compensar. Deshacer el camino no será sencillo y en el trasfondo aparece un sector, el de la bicicleta, en el que conviven muchas marcas, quizá demasiadas y no hay sitio para todos. “Trabajamos para que nuestra marca no sea la próxima en desaparecer” me han dicho alguna vez. Ahora el que saque el mejor proyector de freno de disco tendrá el hito…

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