3.2014 Velocidad se escribe con K

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En un ranking de efectividad velocista en 2014, nadie se aproximaría a Marcel Kittel. En un ranking de efectismo velocista en 2014, Alexander Kristoff sería nuestro hombre. Como la noche y el día, como los complementos en eterno moviendo, en el alemán y noruego tenemos el perfil completo del velocista tipo del año que nos deja, dónde no llega uno está el otro, y viceversa. Y no hablamos de cantidad de triunfos, lo hacemos calidad, porque anotadores, como veremos hay muchos, pero que rallen a tal exigencia, sólo estos dos.

Marcel Kittel, alemán, de hechuras poco ciclistas, amplia mandíbula, prominente espalda, angulada hombrera y turbador peinado rubio brillante que las vuelve locas. 14 victorias contra tres derrotas más una selfie mítica en Dublín. Es un ciclista de mayúscula proyección. Con 27 años, pasó por la penurias de sus primeros Tours, los años de plomo de Cavendish, y se ha hecho con el dominio total de las llegadas de la mejor carrera del mundo. Es un ciclista total en muchos sentidos, pues a su descomunal pegada, se le unen sus raíces contrarrelojistas, esas que le dan recorrido a sus embestidas.

Kittel puede llegar a los 2100 vatios -prueben a llegar a 1000 en cualquier bicicleta estática de cualquier gimnasio, creerán morir-. Esa descomunal energía revienta los 1800 de Greipel o los 1600 de Cavendish, como reza un reportaje dedicado a los “masters de la velocidad” en un Procycling reciente. Pero es que además Kittel mantiene el aliento más allá, hasta los casi veinte segundos de umbral desconocido para cualquiera de los mortales. Sus rivales mueren en la orilla, ni el mejor Cavendish tuvo arrestos para atacar tan de lejos en sus mejores días. No obstante, permitan un inciso, si quieren ver sprints lanzados a una eternidad, pongan “Miquel Poblet” en Youtube, sencillamente interminables.

Noruega es un gran país en extensión. Es un gran y helado país, pero poco poblado, entendemos que por lo inhóspito de muchas partes de su territorio, el mismo que encierra ese negro elemento cuyo precio cae a espuertas estos días. Sin embargo, los pocos noruegos que salen son buenos, muy buenos, y ello pasa también en ciclismo. El año que se retiró Thor Hushovd, Kristoff ha surgido del trueno para ser, sin duda alguna, uno de los diez mejores ciclistas del año. No gana como , pero en las llegadas sinuosas y complicadas es el auténtico coco.

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Luca Paolini y su guarbarros Sencillo en la gran plaza de Brujas, momentos antes de partir por Flandes.

Kristoff, trece triunfos frente a once derrotas, ganó dos etapas en el Tour, se hizo con la clásica alemana de referencia, la Vatenfall, fue pródigo en su tierra, con varios triunfos en carreras noruegas de cierto prestigio, entre ellas la preciosa Artic Race,… sin embargo propinó un golpe de maestro, y con él todo su Katusha, en especial Luca Paolini, en la Milán-San Remo, uno de los grandes momentos del año. Con rivales mojados y arrugados, Kristoff pisó el olimpico que ni siquiera Hushovd pudo oler.

Como ven velocidad se escribe con K de Kittel y K de Kristoff, porque hay velocistas anotadores, sí pero ninguno como estos dos. Ni siquiera el fornido André Greipel, quince éxitos contra nueve derrotas o el peleón Nacer Bohuanni, doce frente a quince Todos ellos protagonistas en la peor, con diferencia, temporada de Mark Cavendish, paupérrimas once victorias contra siete  KO´s, quien dice tener cuerda a falta de demostrarlo nuevamente…

Imagen tomada de Ciclismototal.net

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