4 x 13. Las contradicciones del Team Sky empiezan en Chris Froome

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Vayamos al principio. Un documento Excel dio a luz al Team Sky. Un documento Excel y las noches de insomnio del alopécico Dave Brailsford, quien sondeaba el mercado mientras veía como el ciclismo se iba al garete en medio de tanto escándalo. Sí, el año 2007, mientras la carrera vivía las tozudeces de Vinokourov y Rasmussen, mientras Moreni dejaba el Tour esposado en el Aubisque, mientras el mundo desaparecía a sus pies, se gestó de forma material y tangible lo que seis años después es la estructura hegemónica del ciclismo en lo que a vueltas por etapas se refiere, y en especial en lo que a vueltas por etapas francesas, o de acento francés, se concreta.

De esos Excel, de esos equipos sobredimensionados que crearon la inagotable escuela británica de pista, de toda esa parafernalia se dio vida a este conjunto que basa en el orden obsesivo y el trabajo enfermizo los mimbres de su éxito. Hace pocos días Lluis Simon entrevistaba en El 9 a David Fernández, uno de los mecánicos del equipo. El catalán hablaba de un perfecto de ballet de psicólogos, nutricionistas, médicos, mecánicos, osteópatas, masajistas, auxiliares,… todos alrededor de un conjunto de corredores mucho menos numeroso que el grupo humano que le rodea, todos en perfecto orden, todos en perfecta alineación. Cien personas alrededor de 28 corredores y cada uno de ellos con siete bicicletas personalizadas.

Desde su creación el equipo creció jerárquico. Cada uno ejerció un rol y lo asumió aunque las circunstancias de carrera no invitaran a mantener el plan establecido. Ocurrió en la Vuelta a España de 2011 y siguió el camino al año siguiente en el Tour, sí el Tour que abrió la puerta de la gloria al equipo que viste de negro.

En 2013 el Team Sky ha tenido dos caras. En el hexágono francés rompió a placer. Miren el palmarés del equipo en este territorio, han soldado  al Tour de Francia la París-Niza, el Criterium Internacional y la Dauphiné-Libéré más Romandia, una carrera disputada en la franja francesa de Suiza. Se trata de carreras cortadas por el mismo patrón, carreras de esquema similar, siempre, desde el inicio de los tiempos: prólogo, jornada de crono, un par o tres etapas de montaña,… todo definido, ordenado, perfectamente resumible en un Excel, completamente asumible en la pizarra de Brailsford.

Luego estuvieron las carreras italianas: naufragio en Tirreno y Giro de Italia, y las clásicas, ay las clásicas, esas carreras llevadas por el diablo corridas sin concierto, inasequibles a cualquier plan, inasumibles en esas mentes cuadradas y perfectas. A pesar de las buenas bazas que presentaron, ahí dispusieron un equipo con Ian Stannard, Geraint Thomas y Boasson Hagen, el ciclista de los mejores años perdidos, pero nada o muy poco que llevarse a casa. Un completo fracaso. Los grandes momentos de la sesión de clásicas 2013 carecen de un Sky en la instantánea.

Y en ese perfil definido y nítido que mueve a los chicos de Brailsford aparece su jefe Chris Froome. Mientras el líder espiritual del equipo, Brad Wiggins no sabe qué hacer con su vida, más parece el errático Boabdil en la defensa de Granada que otra cosa, Froome es líder y hombre fuerte en el mejor equipo del mundo, en el equipo más cuadrado del mundo, siendo el tipo más anárquico e impulsivo de cuantos pueblan la élite.

El desgarbado, pero poderoso pedaleo, del corredor, unido a esquemas mentales de actuación en carrera cuanto menos discutibles, nos trae parte de los mejores momentos de la temporada que se cierra. Froome es un tipo que corre como es, y en esa aparente sencillez que siempre destiló pone pasión, cariño y descontrol, aunque ello le signifique disgustos y que le mojen la oreja. Por el momento ha salido indemne, pero sus rivales crecen y le tienen tomada la matrícula. Si llega un día que Froome no es insultantemente superior, tendrá un problema y entonces veremos cómo se las arregla.

#13×13 es el relato de perfiles, paisajes y momentos que describen el año que se nos escapa.

Foto tomada de www.skysports.com

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1 COMENTARIO

  1. No estoy de acuerdo en que hubo “naufragio”en el Giro. EL segundo puesto de Urán es una muy buena plaza y ningún equipo puede ganar todas las carreras en que participa.

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