5.2014 La flema británica de Vincenzo Nibali

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Vincenzo Nibali es un tipo especial, de dos vertientes muy marcadas. En carrera transmite ambición, ganas de ser grande. No cumple expediente, deja el alma en el intento, a veces tanto, que nada, nada y nada para morir en la orilla. Le pasó en Lieja, este año en San Remo sin saberse en forma. Sin embargo fuera de la carretera es otra cosa. Su mirada transmite sencillez y timidez. No lo conozco en persona, pero la gente que me ha hablado de él y las impresiones que transmite en su forma de hablar y expresarse dejan entrever una persona muy, pero que muy, tranquila.

Nibali ocupa, como no podía ser de otra manera, la portada del “Review of the year” del Procycling. Una entrevista amplia centra la edición. Nibali toca diferentes temas y nos desvela una cuestión que desconocemos y que nos sitúa en gran medida la dimensión del personaje.

El siciliano ganó el Tour, cierto, pero su camino hacia él no fue plácido. En los meses previos corrió como la pólvora el contenido de una carta firmada por el propio Vinokourov donde al parecer le reprochaba su “escaso rendimiento”. Nibali, como ya dijimos, fue protagonista en San Remo, pero su intento murió el Poggio por la simple razón de no alcazaba la forma que deseaba. Compitió y compitió, pero los resultados no llegaban. Nada que hiciera presagiar esa grandísima Tirreno que ganó el año pasado, ni el Tour que habría de llevarse a casa. Fue tal el bloqueo mental, que ni corto ni perezoso dejó de lado la bicicleta en pleno mes de mayo para irse a casa de la “mamma” a comer y dormir. Hizo lo que el cuerpo le pedía. “Me creyeron fuera, pero yo sabía que estaba listo” asiste en la citada entrevista. Nibali cargó pilas con los suyos y llegó corto a la Dauphiné, en la que estuvo claramente por debajo de Contador y Froome.

Pero llegó al Tour y todo el plan empezó a activarse. Desde el segundo día se pudo líder y sirvió un grandísimo recital de dominio sobre la máquina y los elementos el día del pavés. Dicen que con Froome y Contador no habría ganado el Tour. Decir eso es tan aventurado como pensar lo contrario, sencillamente no ocurrió porque los tres no coincidieron en tiempo y lugar. Nos quedamos con su victoria, clara y contundente, sin peros, dejando bien a las claras que pocos ciclistas cuidan el detalle como Nibali, aqui nada es por casualidad.

Desde que ganó el Tour, perdimos ese ciclista omnipresentemente competitivo para verle en otros círculos, menos agradables aunque tristemente habituales en este deporte. Le vimos dando explicaciones, negando a Vinokourov, el manager que le violentó por su rendimiento, y que se vio en el centro del huracán de los positivos de Astana.

Y aquí apareció el mejor Nibali, el más genuino. Hizo lo que en Francia llaman “laisser faire”. Respondió preguntas, negó implicaciones y el problema se arregló por los recovecos y lagunas que la ley siempre deja para estos casos. Astana estará en el World Tour el año que viene y Nibali respira. No obstante no debió ser sencillo, la agonía de Hautacam o el peligro de Arenberg parecieron sencillos trances ante las insinuaciones de dopaje y juego sucio. En 2015 Nibali tiene deberes, revalidar lo logrado frente a la plana mayor -de Froome a Nairo pasando por Contador-, y su equipo no volver a coquetear con el peligro de saberse manchado.

Imagen tomada de Facebook de Tour– ASO/Presse Sports

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4 COMENTARIOS

  1. Qué tiene el Tour, que todo el que lo gana entra en sospecha, o su equipo?? Sea como fuere Nibali debe de haber tenido unos días en que no se le “pegaría la ropa al cuerpo” por si su equipo sería o no digno de correr con los mejores.
    Le he visto subir la “Bola del Mundo” y me gusta como CICLISTA.

  2. En el Tour 2014 no coincidieron en tiempo y lugar Nibali, Contador y Froome? Me parece que eso no es lo que ponía la hoja de inscripción. El británico se fue antes de llegar a los pavés y no por los pavés y el de Pinto se estrelló poco después. Al final el tiburón simplemente fue el mejor.

  3. […] Un año después Nibali, sin escándalos cerca, pausado, tranquilo y mucho menos solicitado, recoge los frutos tardíos de sus excelentes campañas, las últimas, marcadas por una mayor contención en la cantidad de días competidos, pero mucho más intensos con victorias nada desdeñables. […]

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