5 x 13. Rui Costa siempre supo lo que quiso

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No es sencillo ponerse en la piel de un director de equipo ciclista. Su oficio siempre en cuestión. Debe reportar ante muchos actores: el patrón, como se le decía antaño, hoy directores de marketing y evaluadores de retorno, los deseos de los corredores, los anhelos de la afición, los suyos propios,… en ese batiburrillo de exigencias encontrar el perfecto encaje es difícil y casi imposible cuando en tu corral se juntan, dos, tres o cuatro gallos a picotear de objetivos que muchas veces se solapan.

Pongamos que hablamos de Movistar y que nos situamos en el Tour de Francia. El lienzo plasma lo siguiente: un equipo, el mejor de la carrera sin duda, que maneja tres gallos de diferente sino. Por un lado Alejandro Valverde, grandísimo ciclista que llama con insistencia a las puertas de algo grande en el Tour desde 2005 sin que la suerte, las circunstancias o sus propias capacidades le acompañen. Tenemos a Nairo Quintana, el colombiano menudo y discreto que en la carretera muestra límites difusos. Y por último Rui Costa, una “navaja suiza” que opta a amasar etapas sin perder de vista la general.

La carrera se lanza y pasa por diferentes trances que sitúan al equipo azul en disposición de ganar la general por escuadras. Y ahí todo se complica, y de qué manera. Una tarde de viernes unos abanicos pillan, una vez más, por enésima vez, a tu gran líder en un renuncio. Alejandro Valverde sufre una avería, muy mal resuelta por cierto, en el peor momento y el tren no para. Y en la baraja de nombres que deben esperarle dices que Rui Costa, delante en la general y una baza con potencial, “para atrás”. Claro la tienes liada. Más cuando días después sigues pidiendo sacrificios en nombre de la general por equipos.

Todo esto, narrado así de forma poco ortodoxa, es el vivo ejemplo de lo que implica gestionar mucho talento en un equipo y las consecuencias que comporta. Sabedor de que en el equipo azul había tocado techo, Rui Costa emprendió un camino de ida al Lampre donde sabe que al menos en su calendario básico, en aquellas carreras que sabe le convienen, no tendrá que compartir galones ni servidumbres con nadie.

Aunque en apariencia el paso de Movistar a Lampre pueda parecer un paso atrás en lo deportivo, conviene saber que el equipo fucsia es una escuadra que recoge, casi en exclusiva, los años gloriosos de un pelotón italiano que en el World Tour es casi testimonial y los junta con la estabilidad que aporta una marca como Merida, uno de los grandes fabricantes mundiales aunque su enseña no se cante tanto como otras.

Con Rui Costa las lecturas que emergen no siempre han sido justas. Se le tacha de individualista, que lo es, de no trabajar para otros compañeros, cosa que yo pocas veces he visto. En ambos casos, como digo, es cierto, pero no es una realidad que el corredor haya escondido o negado, siempre se ha postulado como aspirante a algo más, el ejemplo de su cabreo en el Tour cuando le hicieron esperar a Valverde fue tangible de esta mentalidad. Le descolgaron y encima ni siquiera se evitó el desastre, porque éste ya estaba consumado. Al menos dos etapas paliaron su decepción.

Luego estuvo el Mundial donde la consigna fue contra su mezquina forma de correr como si en su triunfo no tuvieran nada que ver los defectos del resto de contendientes. Errores plausibles como el no marcaje de Valverde y decisivos, como la obcecación de Nibali en gastar todos sus cartuchos persiguiendo y persiguiendo sin medir el desgaste. Rui Costa fue campeón del mundo porque esa tarde, ese día, en esa maravillosa Florencia fue el mejor y el más listo. Punto y final.

Ahora, mientras cincela las medidas de su nuevo maillot de campeón del mundo el Lampre –donde ya lo vistieron Ballan, Astarloa y Camenzind sin excesiva suerte- cree estar en disposición de hacer algo interesante en el Tour. Veremos, aunque mucho me temo que éste no va a insistir como otros, lo prueba, trabajará, y si el resultado no sale, a otra cosa porque Rui siempre supo lo que quiso.

#13×13 es el relato de perfiles, paisajes y momentos que describen el año que se nos escapa.

Foto tomada de www.foromtb.com

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