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A George Hincapie se le atraganta la guinda

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A George Hincapie se le atraganta la guinda

LBD Cambrils P

Solícito, George Hincapie es un ciclista cuyo valor seguro que no transmiten las estadísticas, ni los puntos UCI, ni rankings varios. Es imposible cuantificar intangibles como sapiencia, experiencia, generosidad e incondicionalidad. Hincapie es un tipo con suerte. Camina en registros de leyenda. Hace joven a Zoetemelk. Lo hace acompañado de la camada joven del BMC. Tejay Van Garderen y Taylor Phinney beben de su bagaje. Cadel Evans lo tiene como paravientos en las jornadas donde las cosas se ponen feas. Cuando el resto ve los cuchillos volar, el vigente dorsal número uno del Tour le dice “George ponte ahí” y George no vacila. Le cubre.
Tiempos que nunca volverán
Para Hincapie los registros son sencillamente de leyenda. Sí. Miren sino sus compañeros de equipo y lo que lograron con él en el equipo. Fue el coequipier inseparable de Lance Armstrong en sus siete Tours, como aquel cántabro llamado Marino Alonso lo fue de Miguel Indurain en sus cinco entorchados. Cadel Evans el año pasado y Alberto Contador hace cinco le sacaron provecho en sus éxitos en el Tour. Hincapie ha colaborado de forma activa por tanto en la consecución de nueve Tours. A nivel de corredores no conocemos cifra similar. Ni siquiera querríamos imaginar un técnico con tal bagaje. Ni su hombre fuerte Johan Bruyneel, ni Cyrille Guimard, ni José Miguel Echávarri creo que presentan números iguales.
Con 39 años y un saco de grandes momentos, el final se le atraganta a este neoyorkino de ascendencia colombiana que pude conocer en persona poco después de los atentados del 11 S. Aquellos días fueron doblemente angustiosos, a la terrible tragedia de las torres gemelas se unió el hecho de que el servicio postal americano, el partner de su equipo, fue saboteado con fines terroristas nunca aclarados. En esos tiempos George vivía la larga luna de miel de Lance Armstrong con El Tour.
George fue la  mano derecha del tejano. Mano derecha, izquierda, madre y padre, si se me permite. Su hombre de confianza, la extensión de su ego en aquel pelotón que corría bajo el yugo del US Postal. George, como otros que se declararon fieles al americano –Leipheimer, Vandevelde, Zabriskie,…-, están ahora en una encrucijada como sólo el puto dopaje sabe aflorar. Según se relata, los citados habrían llegado a un pacto con USADA de prorrogar una sanción a final de año a cambio de delatarse ellos y por ende a Armstrong. Es decir una inmolación controlada, pues les dejaría sin licencia en periodo invernal, una vez finalizara la Vuelta. A Hincapie como que le da igual, él se pira.
Qué quieren que les diga, como se argumentaría en Catalunya, “tot pleglat” es una chapuza, digna a de los conductores de la Operación Puerto. Tanto hablar de la justicia española y vean lo que se cuece fuera. 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

LBD Campus Melcior M

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