A pesar de todo Londres puede ser el paraíso ciclista

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Hace un tiempo llamamos la atención sobre la presión con la que vivían algunos ciclistas urbanos en Londres. Desde entonces no surgió la oportunidad de hablar con Juan Antonio, un salmantino que pedalea la capital del Reino Unido a diario. Quisimos saber de su experiencia y esto nos ha contado.

Me llamo Juan Antonio Román y llevo dos años y medio viviendo en Londres. Antes vivía en una ciudad del sudeste de Inglaterra en el condado de Kent llamada Maidstone. En total llevo unos cinco años en Inglaterra.

Soy habitual usuario de la bicicleta que utilizo para ir a trabajar. Antes solía hacer unos  ocho kilómetros. Recientemente cambié de trabajo y hago unos diez. De vez en cuando también utilizo la bici para otros menesteres, como ir a hacer la compra aunque casi nunca en mi tiempo libre.  

Circular con bicicleta en Londres no es sencillo. Camiones y buses son el principal problema. Navegar entre los famosos autobuses rojos es un ejercicio suicida que en ocasiones no queda más remedio que realizar. La actitud de conductores hacia los ciclistas no es mala pues cada vez hay más ciclistas y los conductores se están acostumbrando a mirar a su izquierda. Los taxistas privados suelen ser los peores, y no hablo de los típicos “black cabs”.

Creo no obstante que los conductores de camiones y de buses deberían hacer cursos específicos para aprender a mirar a su izquierda cuando giran, pues por eso se producen la mayoría de accidentes. De ahí esos mensajes para los ciclistas en la parte traseras de los buses y camiones que dicen cosas como “Cyclists Stay Back” o “Beware when passing this vehicle on the inside”.

La infraestructura ciclista de Londres no es mala del todo aunque está a años luz de otros países europeos. Faltan carriles segregados, especialmente en las rotondas. Hay algunas rotondas criminales. Yo por ejemplo paso todos los días por la rotonda de Elephant and Castle que tiene el dudoso honor de tener el record de mayor accidentes con ciclistas. Afortunadamente la semana pasada se anunció una reforma de la rotonda donde los ciclistas vamos a tener prioridad.

Hay bastantes carriles bicis. Son especialmente buenos los “cycle-highways” que son las líneas pintadas muy anchas de azules que conectan el centro hacia varios sitios de la periferia. Hay bastantes sitios donde puedes atar tu bicicleta, si bien con 2 candados mínimos sino te quieres quedar sin ella, y hay multitud de tiendas de bicicletas.

El gobierno también tiene un programa para ayudarte con la compra de la bici por lo que pagas menos tasas. Se llama “cycletowork scheme”. Por otra parte hay una cosa que me gusta bastante, y es que en la mayoría de las empresas hay parkings de bicis (sobre todo en las gubernamentales, yo trabajo para el NHS, National Health Service) con cámaras y a las que necesitas una tarjeta para poder acceder. Esto te da mucha confianza para dejar tu bici con toda tranquilidad. Esto jamás lo he visto en España. 

Creo que el mejor argumento que tiene Londres es que el número de ciclistas no para de crecer y crecer. Y con los precios del transporte, la gasolina, los coches, los trenes siempre con retrasos, el gentío que se forma en el metro en hora punto estoy convencido de que va a ir a más.

Soluciones para que la bicicleta vaya a más

En primer lugar creo que es importante concienciar a la población de que cuantas más bicis haya, menos gente cogerá el coche, los trenes o el metro para ir a trabajar y ello aliviará el sobresaturado sistema de transporte. Entiendo que en Londres nunca va a pasar como pasa en las ciudades nórdicas, holandesas y del norte de Alemania, porque la mentalidad es completamente distinta, pero  creo que Boris, el famoso alcalde rubio londinense, está haciendo un buen trabajo promocionando el uso de la bicicleta. Él quiere quitar la ´´lycra´´ de los ciclistas en Londres, para que más gente se anime a utilizar la bicicleta y usen ropas normales  (al estilo de Holanda y Dinamarca). Y es que en Londres ocurre que los ciclistas que se mueven en bicicleta van (o vamos) vestidos de ciclistas, con todo tipo de ropas reflectantes, y esto es debido a que hay la apreciación de que no es seguro ir en bici, así como todo el mundo utiliza el casco. También es curioso ver a gente haciendo el trayecto con bicicletas de contrarreloj o de fibra de carbono, que en algunos casos son tope de gama y tan buenas como las que pueda usar cualquier equipo profesional.  

Yo soy originario de Salamanca y en este pequeño pueblo de la meseta castellana todavía existe el concepto paleto de que si usas la bici, es que eres pobre. Se han ido construyendo en los últimos años algunos carriles bici y parece que se empieza a ver de vez en cuando alguna bicicleta, pero sigue siendo la excepción.  

La otra ciudad que conozco es Madrid. No sé cómo será ahora, pero cuando yo viví ahí, resultaba lamentable. No existía ningún tipo de infraestructura. El único carril bici existente era el anillo verde que daba la vuelta a la ciudad sin ramificaciones por el centro. La actitud de los conductores era agresiva: te pitaban por ir en bici, no había espacio en ninguna carretera, ningún sitio para dejarla… En el trabajo la gente te miraba como si fueras un marciano porque llegabas en bici, no había ningún sitio donde dejarla segura, de ahí que me la robaran dos veces. Londres comparado con Madrid y Salamanca es el paraíso del ciclista y me apena porque la bicicleta es barata, rápida y ecológica y además me encanta pedalear.

Por último os  voy a dejar el enlace de una organización ciclista que hace mucha presión al alcalde y de la cuál soy socio. LONDON CYCLING CAMPAIGN http://lcc.org.uk/

Imágenes tomadas de inhabitat.com y cleantechnica.com

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