A Sagan se le fue la mano…

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No sabemos de qué fuentes ciclistas bebió Peter Sagan en sus años mozos, ni siquiera de quién se inspiró para acabar siendo ciclista. Sus formas en la carretera y al margen de ella no son las previamente establecidas por quienes han hecho grande este deporte. Si con algún corredor se identifica este fenómeno pudiera ser Mario Cipollini y ya sabemos que despertó tantos halagos como críticas.

El gesto del eslovaco en el podio de Flandes fue la gota que rebosó el vaso de una actitud que hace días comentamos aquí: Peter Sagan está colmando la paciencia del mundo ciclista. Ya en su forma de irrumpir hace tres años ganaba con tal contundencia que sus celebraciones ya impresionaron. Vean ciclistas consagrados como el propio Purito dejándolo todo en pos del triunfo y de repente superados por un destello verde fosforito.

En el pasado Tour de Franca Sagan marcó un antes y después en sus formas ajenas a la competición. En dos de las tres etapas que ganó en Francia, Sagan realizó celebraciones cuanto menos discutibles que un servidor por otro lado no quiso ni entrar a valorar pues las consideró parte del propio espectáculo. Vestido con el verde de la regularidad, centrado en las miradas de la mayoría, Sagan se destapó con caballitos y maniobras acrobáticas en alguna de las llegadas e incluso protagonizó un vídeo que entronca con lo visto en el podio flamenco: abordado por la aficionada no se le ocurrió otra cosa que firmara encima de los pechos.

Veamos pues que lo de la azafata que agasaja a Fabian Cancellara fue la derivada normal en la carrera de “actos” de este corredor. Sagan tiene sólo 23 años, es un fenómeno casi único y su evolución va a tal velocidad que sinceramente lo que pasó demuestra que hay que tener la cabeza muy bien amueblada para poder gestionar con sentido común tal oasis de fama.

Ahora bien, dicho todo esto, no es de recibo el trato que algunos medios le han propinado. El pie de foto de Telecinco es para asombrarse en un canal que hace de la mierda la base de su negocio. Para Sergio Sauca y los guionistas del telediario que un evento cumpla cien años y se culmine con una exhibición deportiva como la de Cancellara son una anécdota y algo accesorio. Lo importante fue la “actitud poco ejemplarizante” de Sagan en el podio. Seamos serios, lo del eslovaco ha sido abucheado por el propio ombligo ciclista, por eso destacarlo como la única lectura de la carrera es aberrante en un ente que abre con auténticas gilipolleces del llamado deporte rey, ese que sinceramente tiene muchos más momentos bochornosos que el propio ciclismo.

Y todo en el marco de una total omisión de este deporte, empujando a mendigar enlaces internacionales para ver la carrera del domingo. Entiendo que el tenis será cien veces más productivo en la audiencia, cosa que pongo en duda, pero no creo que la audiencia sea el motor en las actuaciones de un ente público sin objetivos publicitarios. Al menos eso dicta la lógica.

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