A Valverde lo van a mirar con lupa

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Vean este vídeo. Desde 2008 el Tour no arrancaba con una etapa en línea, con final en subida por añadidura. Podríamos estar hablando de un “déjà vu”. Yo diría que sí. Hace escasos meses Philipe Gilbert, enfundando en un maillot de campeón nacional como Dios manda, y no clandestino como el de nuestro protagonista, realizaba idéntica gesta con similar poderío.
En poco menos de dos meses tendremos a Alejandro Valverde colgándose un dorsal nuevamente. Estará en activo año y medio desde que lo viéramos por última vez en Romandía. Desde entonces el murciano ha estado muy presente en su ausencia. Su no concurso en las carreteras no pasó desapercibida. Al margen, pero muy presente parta todos, siguió con la monacal vida ciclista purgando unas penas desenfocadas en el tiempo y fruto de las vergonzantes ley y normaque rigen las cuestiones del dopaje, sin reparar ya en quienes tienen que ejecutarlas.
Voces amistosas y hostiles surgen en torno en su figura. No va a ser sencillo. Nuestras principales figuras se han acostumbrado a convivir con la zozobra y los comentarios entre dientes alrededor. Qué no podría decir Alberto Contador de este último Tour de Francia.
Pero bien, el caso que nos ocupa es el de este privilegiado ciclista de Murcia con muchas susceptibilidades rondándole. No nos engañemos se le va a mirar con lupa, cualquier actuación que no tenga parangón en el pasado encontrará la argumentación prevista. Convivir con ese plus de exigencia entra en el sueldo, más en el del ciclista del siglo XXI, pero sinceramente no son las circunstancias idóneas para volver. El acto de equipo que se tuvo que suspender hace unas semanas fue tangible efecto del hostil entorno.
Desde que pusiera los dos tubulares fuera de la competición Valverde no se fue de los titulares y mentideros de cierta prensa, tachada de seria en ciertos lares -que lo es en muchos casos-, pero que remueven  la misma mierda en la que se regodean y hacen negocio. Soportes anglosajones, franceses y alemanes, principalmente, tuvieron siempre muy presente al murcianoy ahora que vuelve no harán alto en el camino. El foco estará sobre él, por dónde vaya, con quién se relacione, cómo se mueva, si pestañea… no quisiéramos tal protagonismo para nosotros.
De su periodo de inactividad hemos oído versiones varias, todas apuntan a un cuidado extremo de sus facultades, irradiado por la necesidad de demostrar que aquello logrado hasta que le apearan de la contienda no fue fruto de pócimas y brebajes. Sin embargo tantos meses ajenos a la competición dejan tocados, ciertamente. O nadie ve un rendimiento desigual en Ivan Basso antes y después de su sanción. A vísperas de la OP se posicionó como el mejor sucesor de Armstrong, por delante inclusive de Ullrich. A su vuelta perdió ese gracejo en la pedalada, ganó un Giro sí, pero del Tour no se supo más de él, ni se le espera.
Esperemos pues, que Alejandro sepa gestionar esa carrera paralela que le va a tocar disputar. Talento en la bicicleta no le falta, como tampoco arrestos para echarse el mundo a la espalda como lo ha hecho durante largo tiempo, sumido en una nube de rumores e insinuaciones con ruedas de prensa donde el 90% de las preguntas nada tenían que ver con lo deportivo. Sin embargo ahora le viene un examen más duro si cabe, y aquí ir a por nota es la única salida de despejar las dudas.
Si te gusta, o no, no dudes en expresarlo aquí abajo.  

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