Actuaciones y sobreactuaciones en la peli de Armstrong

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Vista. Para todos los que hemos seguido el sueño americano de Lance Armstrong, convertido después en su peor pesadilla, no nos sorprende en absoluto. Nada nuevo bajo el sol.

Dicho esto, quería dejaros algunas notas.

Pienso que Ben Foster no está a la altura de Lance, no por su interpretación que puede parecer excelente, aunque para mí es muy discutible, pero sí por parecer más bajito que él (tres centímetros exactamente por debajo).

Cualquier malo, malísimo y mafioso de alguna película que hayamos visto, tipo “El Padrino” o “Uno de los nuestros”, parece una hermanita de la caridad ante este “alter ego” de Lance.

Quitando el propio actor protagonista, que encima de la bici sí lo veo dando la talla (o sea, su caracterización, no así su interpretación), y el que encarna a un bastante logrado Floyd Landis, quien se mete diez cafés en un momento del filme, el resto no tiene, ni por asomo, pinta de ciclistas profesionales, sobre todo cuando conoce “en carrera” a un pasado de peso Johan Bruyneel.

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Por lo demás, se puede disfrutar de grandes panóramicas de alta montaña, en el Tour y en competición, bastante bien recreadas con las bicis y maillots que se veían en el año 2000 y siguientes. Esto os gustará.

En definitiva, no me gusta la actuación de Ben Foster porque creo que sobreactúa a Armstrong. A Lance, al real, cuando mentía, se le podía creer o no, pero el actor no es creíble desde el primer momento.

Destacar un Alberto Contador un tanto “extraño”, un actor que creo ni siquiera es español, más bien parece holandés.

El periodista que investiga el caso parece el único listo y el que no se cree el progreso del corredor. A su lado, todos los demás parecen tontos. Ah, y el doctor Ferrari, donde decir sobreactuación es quedarse corto. Parece un loco científico iluminado y tocado por lo dioses, al que sólo le falta la terrorífica risa de Vincent Price.

Para pasar el rato está bien y de obligada visión para el aficionado de ciclismo, tanto el de sillín como el de sillón, pero que te deja un tanto indiferente pues no se ahonda ni se profundiza algo más en su lucha, “a su vuelta a la vida”, tampoco en cómo “el programa” funcionaba, dando a veces la sensación de chapuza en las escenas en las que se dopan, cuando todo su entramado, su red de doping era algo mucho más sofisticado.

Se podía haber sacado más partido también de su vida sentimental (prácticamente ninguneada en la peli) o de su grave enfermedad, de cómo pudo recuperarse de un cáncer de testículos con metástasis en su cerebro (sólo le daban un 20% de sobrevivir). Todo eso se echa de menos y ayuda en el dibujo personaje.

En fin, me ha parecido el biopic muy lineal y en el que el neófito en la materia pueda llegar a tener una visión distorsionada, partidista y contada muy a la americana, de la realidad de este deporte: ascenso a la gloria y descenso a los infiernos de un… ¿ídolo?

Por Jordi Escrihuela

Imagen tomada de www.cinema.fanpage.it

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