Al final nada es por el bien del ciclismo

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Hoy se ha activado esa bomba silenciada durante el Tour y retardada a tres días de su conclusión. El Senado Francés ha aireado los papeles de los controles antidopaje de los nada sospechosos Tours de 1998 y 1999 y lo ha hecho a medias, pues de los nombres que ya sabíamos no se ha pasado. Obviamente Le Monde, en su afán de dosificar la mierda, al margen de titulares que nada tienen que ver con el cuerpo de la noticia, se adelantó añadiendo al de Laurent Jalabert el nombre de dos franceses más: Laurent Desbiens y Jacky Durand.

Si unimos estos tres exciclistas a los integrantes del Festina que fueron expulsados en los albores de aquella carrera –en aquel equipo estaban Richard Virenque, Pascal Hérvé y Laurent Roux, entre otros- veremos que se desvanece esa teoría de que los franceses no ganaban por iban más limpios que sus vecinos.

El aspersor señala también a los tres integrantes del podio. Creo que nadie se extraña de que Marco Pantani, quien a petición expresa de sus padres y posterior promesa de Pat Mc Quaid no perderá su Tour, y Jan Ullrich esté entre los pringados. Más reveladora es la historia de Bobby Julich, pues habiendo sido cazado en esta revisión, nadie olvida que hasta hace muy poco ha estado integrado en la estructura del Team Sky.

De hecho las sombras de Julich fueron las que llevaron a Dave Brailsford a firmar una especie de inmolación del individuo a todo aquel que estando en el equipo de negro tuviera, aunque de lejos, algo que ver con el dopaje. Y sí en el caso de Julich la revisión ha sido buena, pues se ha extirpado un miembro corrompido por esa época de excesos del ciclismo actual y es ahí donde el Senado Francés debería incidir, en todos aquellos que desacreditados por su pasado, y en una situación de emergencia por la cantidad de mierda que surge, no deben seguir ni un minuto en este deporte. Habrá que ver cuáles son las consecuencias sobre el ejecutivo de la Vuelta, Abraham Olano,

Pero no. Se hizo mucho ruido y salieron pocas nueces. Se removió el árbol con la sensación de la fruta podrida sigue al amparo de la rama. ¿Por qué esta “semideclaración”? Yo tengo mi teoría y esa la que llevo tiempo manteniendo, la mierda en el deporte es tal que si se tirara de la manta del ciclismo es muy complicado que “vacas sagradas” de otros deportes no acabaran cayendo. Dejemos pues este reguero de pequeños cadáveres, algunos del simbolismo de Laurent Jalabert que en el fondo tienen la vida resuelta y sigamos como si nada hubiera pasado aquí.

Por cierto ayer un lector de Le Monde comentaba que este rotativo ha publicado un porrón de artículos vinculados al dopaje en el ciclismo. Precisó que fueron sesenta, si bien está cifra me parece retórica. De cualquiera de las maneras en Francia si el ciclismo se convierte en arma de lucha entre grupos mediáticos, principalmente todos contra ASO, se deja clara la trascendencia de este deporte en el país vecino, que como bien comentamos hace unos días hace del Tour una insignia en la solapa de su traje de país.

  • Spaceboy

    Todo especulacioes -sensatas, pero especulaciones al fin y al cabo. Yo añado una más: que prácticamente todos se dopaban. Que a la mayoría (y a Induráin seguro que como al que más) les daba asco tener que hacerlo. Pero que eran conscientes de que sin doparse, no competían en igualdad de condiciones. Me parece que hay que empezar a asumirlo con naturalidad. Primero ellos, luego los aficionados, y por supuesto, los medios de comunicación. Debe aceptarse el problema como parte de la evolución natural de un deporte competitivo que se convierte en negocio, con una exigencia extrema. Y no rasgarse las vestiduras, ni hacerse hara kirys, ni purgas. Asumirlo, analizar las causas… y tratar de corregirlas. Con valentía y honestidad. Y palante! Pero TODOS los implicados deberían UNIRSE y confesar JUNTOS. Apoyándose. Eso: valentía, solidaridad con los compañeros ‘cazados’, y aprender de los errores. Porque un deporte noble y hermoso como el ciclismo no merece tratarse a sí mismo tan mal como lo está haciendo.