Al final la culpa no fue de Cavendish

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Desde tiempos inmemoriales a Mark Cavendish se le tiene ganas dentro y fuera del pelotón. Ya en 2007, vistiendo los colores del T Mobile, se vio que aquel imberbe ciclista no pasaría desapercibido. Entonces formó parte de la presentación de un grupo de ciclistas que aseguraban ir a pan y agua en las grande citas. Cav se situaba en la defensa del ciclismo limpio y desprovisto de dopaje.

Es lo malo de la palabra limpieza. Cada uno de le da la acepción que le conviene. Cavendish cree que el ciclismo limpio es un ciclismo sin dopaje ni sustancias que manipulen los resultados. Sin embargo para un servidor, la limpieza implica un abanico más amplio y tiene que ver con actitudes y formas de actuar en el seno de profesión. No entendemos por ciclismo limpio las mil y una marranadas que se conocen a este velocista que aún y siendo, numéricamente hablando, uno de los mejores de la historia, ha sembrado una antipatía generalizada.

Por ejemplo anteayer en el sprint final sumó una perla a su repertorio cuando embistió al ciclista del Argos, Tom Veelers, para arrojarle al suelo en medio de un pelotón lanzado hacia la meta de Saint Malo. Este gesto, que visto desde la distancia, no acabo de comprender, y que incluso me ofrece dudas sobre su intencionalidad, se sitúa en una cola de actuaciones mucho más horribles como aquella etapa en Suiza donde viéndose superado por Haussler lo arroyó de tal manera que se llevó al rubio alemán y a Tom Boonen por delante. El belga tardó mucho tiempo en salir delante de las heridas sufridas. El alemán nunca más volvió a ser el mismo.

Camino de Mont Saint Michel Cavendish fue objeto de las iras del público. Con la acción sobre Veelers fresca, el respetable emprendió insultos contra el ciclista que hasta se quejó de que alguien le lanzó orina. La vergüenza que debe generar esa denuncia en quien ejecutó tan surrealista acción no la podemos dimensionar aquí y ahora. Es tristísimo ir a una carrera ciclista para hacer tal guarrada.

Que el público tenga sus filias y fobias es legítimo, pero pasar la raya del respeto que merece toda persona que se expone en una bicicleta es otra cosa. Si Cavendish sigue en carrera no es por que camine al margen de la ley, aunque lo parezca, en todo caso es porque hay unos jueces y responsables que no consideraron oportuno sancionarle y es quizá a ellos a quienes haya que dirigir tan crítica actitud y reprobarles, pues son muchas las veces que este corredor camina por el alambre del reglamento sin ser castigado.

El ciclista en el ejercicio de su profesión no debe pagar la incompetencia de quienes deben tomar las decisiones. Algo similar interpretamos cuando en la presentación del Tour de 2011 se silbó con saña a Alberto Contador, pues se entendía que el madrileño no podía competir al no haberse fallado sobre su positivo un año antes. Que Contador estuviese en esa salida no era por su culpa y sí por la imperfección de un sistema que muchas veces se declara incapaz de funcionar correctamente.

Por eso anteayer, como en otras veces que hemos visto como Cavendish la ha liado, no miramos al corredor y sí a quienes permiten tales desastres, porque en ellos está muchas veces el origen de todos los males.

Foto tomada de www.bbc.com.uk

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2 COMENTARIOS

  1. la colpa è della giuria e non di cavendish, prima non doveva consentire di mettere lo striscione di arrivo dietro una curva, secondo cavendish anda va retrocesso all’ultimo posto del gruppo almeno si evitava l’umiliazione del girono dopo nella cronometro dove gli è stato gettata addosso dell’urina…la giuria non è stata all’altezza nel prendere i provvedimenti contemplati nel regolamento.
    Giampiero

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