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Alberto Contador y sus equipos, un caso digno de estudio

Mundo Bicicleta

Alberto Contador y sus equipos, un caso digno de estudio

LBD Cambrils P
A la pregunta: “Este año has podido trabajar mucho para Alberto Contador. ¿Has disfrutado haciéndolo?” Richie Porte responde: “No te voy a engañar, he disfrutado donde he podido. No es sencillo ayudar a una corredor tal, con tal suficiencia respecto al resto. Recuerdo la etapa de la Vuelta a Castilla y León. Él pinchó en la subida clave, le esperé pero cuando me alcanzó me superó al momento. ¿Qué puedes hacer en esas circunstancias?”.  
Este extracto de una entrevista a doble página a la perla de Tasmania en Cycle Sport evidencia lo complejo de la relación de fuerzas en un equipo entre su líder, el mejor ciclista del mundo por donde se mire, y sus compañeros. En este caso admito además curiosidad a priori por saber cómo un ciclista de la proyección de Porte podía encajar con la persona de Contador y las consecuencias que ello le ha aportado, pues si bien Porte pudo conocer el Tour, su comportamiento individual ha estado lejos del mostrado un año antes ante la sencilla razón de que ha estado al servicio del tres veces ganador del Tour.
Hubo una ley de la física ciclista, quizá no escrita en ningún lugar, que hablaba de la importancia de que los campeones “hors categorie” debían encontrar entornos estables, más o menos asentados y alargados en los años para hallar el camino hacia la gloria. Lance Armstrong y Miguel Indurain así lo pusieron de manifiesto, Hinault y Merckx no anduvieron lejos. El caso de Contador es paradigmático de todo lo contrario.
Con un núcleo duro de compañeros que le sigue por doquier –Benjamín Noval, Daniel Navarro y Jesús Hernández- no dejan de ser esclarecedoras muchas de las relaciones mantenidas con buena parte de sus colegas de equipo. Sin entrar en los pormenores del Liberty y su calamitoso final. En 2009 Contador gozó de una de las mejores estructuras que han acompañado a un ganador del Tour en todos los tiempos. Aquella escuadra le sentenció la carrera en una crono por equipos. Luego se escindió, salieron trapos sucios y buena parte de ese grupo conformó el Radio Shack, incluso uno de sus incondicionales, Sergio Paulinho emigró a América ante el estupor de todos.
Su tercera temporada en Astana significó el mejor rendimiento de algunos de sus incondicionales compañeros y dio pistas de otros excelentes ciclistas a su servicio, como por ejemplo Paolo Tiralongo –a quien obsequió con una etapa en el Giro a cambio de traérselo a Saxo, eso se afirmó al menos-. Firmó con Saxo, una vez confirmada la salida de los Schleck, y con un director, Bjarne Rijs, cuyas dotes al frente del equipo no exceden en mucho las funciones de conductor a la vista de su perfil táctico. Surgido el caso del clembuterol, el madrileño, desamparado por Astana, afirmó que en esa desprotección ratificaba sus argumentos de desligarse de la estructura celeste. Tampoco fue aquel el epílogo soñado
La pasada campaña sólo un día necesitó Alberto de su equipo, en la crono colectiva del Tour. En el Giro tal fue su superioridad que cundió el desánimo entre la concurrencia de tal manera que aprietos no pasó. En el Tour estuvo muy desasistido, incluso por aquellos que más próximos tiene. La primera jornada ya fue óbice para esa lectura. Ahora, en pena pretemporada, el Saxo arroja en sus fichajes más dudas que otra cosa, ciclistas de tercera fila, salvo el retorno de Paulinho, asientan un equipo que a la luz de los acontecimientos exigirá al madrileño mucha contundencia individual a la hora de afrontar sus grandes retos.
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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