Alegato a favor de los frenos de disco

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La gente del ciclismo, tenemos que ser sinceros, somos gente conservadora. Por lo general nos cuesta asimilar los cambios, no siempre los aceptamos fácilmente, y a veces nos trabamos en debates eternos sin encontrar salida.

Hace pocos días tuve una enriquecedora conversación con una persona que no sabe mucho de ciclismo, sabe muchísimo, una persona que seguro muchos conoceréis y que tiene influencia en algunos reglamentos que dictan la suerte e las carreras que vemos por la tele. Pues bien mi interlocutor estaba indignado con la entrada en competición de los frenos de disco, normalizados desde que esta temporada echó a rodar.

Son más violentos en la frenada, algo criminal cuando se va en pelotón, en una montonera pueden quemar, pues se recalientan, e incluso también pueden cortar al ciclista, en un cambio de rueda ralentizan el proceso e incluso al no haber un modelo standard, los coches neutros pueden verse incapaces de ayudar al “pinchado”…

Todo me pareció muy coherente y quise lanzar esta pequeña encuesta por twitter.

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También oí a algunos que hablaban de respeto a la tradición, reconociéndose un poco “carrozas”, dicho sea con cariño, mientras se rebelaban contra lo que consideraban la dictadura del mercado y los fabricantes.

Es decir la novedad no se lleva bien, como no se llevaron bien los cambios en la maneta o los pedales automáticos y ahora se tienen totalmente admitidos. Sólo tenéis que ver el éxito de las marchas vintage con bicis anteriores a 1987 con aquellos valores que siempre consideramos eternos en la bicicleta para comprobar que somos muy amigos de la nostalgia y la lagrimita.

Sin embargo tuvimos opiniones totalmente a favor, y en esta línea encontramos a nuestro amigo Jordi Berenguer, Roski Bike, que en una conversación de Facebook me dejó bien clarito porqué él defiende los frenos de disco:

A mí me gusta bajar rápido e incluso tomar algún riesgo. Creo que tengo buen control sobre la trazada y técnicamente, se me dan bien las bajadas reviradas y complicadas. Cuando probé el freno de disco, en un principio se me hizo raro al notar una frenada tan inmediata, pero una vez acostumbrado, fue exagerada la sensación de control. Todo eran ventajas: podía apurar más, podía corregir mejor la frenada o la trazada si me equivocaba.

Cuando pasaba por los pasos de los pueblos, con coches y peatones, la frenada es más parecida a la de un vehículo a motor y una vez te acostumbras es mucho mejor. En grupo creo que es un seguro de vida (en profesionales o amateurs la gente domina el cuerpo a cuerpo) y en las peñas (grupos de hasta 40 ciclistas) en las que hay un montón de frenazos, rotondas y semáforos el freno de disco es todo un adelanto.

Hay gente que dice que provoca frenazos más secos y difíciles de controlar. Más que se frena en una carrera de ciclocross en Valencia, no se frena en una de carretera y van de maravilla. Aquí podemos tener unas 80 curvas por vuelta, imagínate. Además en las montoneras gordas todo puede causar daño, desde el freno de disco, a los platos, el manillar, los radios,… 

Sobre el pero pues decirte que no creo que sea para tanto y seguro que ya trabajan en rebajarlo. Sólo le veo problemas en el cambio de rueda en una avería o pinchazo, pero los pros normalmente cambian bici, y en masters si pinchas, estás jodido porque, en mi caso, que no tengo coche de apoyo, mal lo tengo con o sin freno de disco.

Al final todo se acaba aceptando mira los pedales automáticos, el cambio electrónico, el cuadro de carbono, el freno de disco en BTT,… cuando llegaron la mayoría de la gente estaba en contra, y al final, todos encantados. 

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