Alejandro Valverde o el mal del campeón moderno

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De las antípodas llegó el ciclismo para arrimar el morro en los telediarios. El arranque de la temporada mundial de la UCI nos ha dado las teclas ya clásicas que han hecho de España tenencia en el cetro internacional estos últimos años. En el Tour Down Under hemos asistido a las victorias parciales de Oscar Freire y Alejandro Valverde, dos campeones de diferente sino y trayectoria, con percepción muy diferente según desde donde se les observe. 

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Freire arranca los rescoldos de los últimos meses de alta competición en su vida. Aunque insistido por muchos lados, sigue en las mismas, el cántabro quiere colgar la bicicleta. No desea seguir en activo, aunque su homogénea regularidad le da cada año algún motivo para alargar un poquito más. Freire es admirado por doquier, nunca cuestionado en temas siempre implícitos este deporte, eso son razones de dopaje, pero no ha encontrado tamaño reconocimiento en España. Desde 1999 cuando fue campeón mundial con Vitalicio, nunca más ha vestido maillot de equipo español. Mapei, Rabobank y ahora Katusha lo han disfrutado por nosotros.
En contra tiene Alejandro Valverde, el hombre certero cuyo cuarto día de competición ya arrojó las primeras lágrimas de emoción por un éxito tras su medio año fuera de concurso. Un ciclista dotado de un talento innegable que ganaba en categorías inferiores, en sus primeros años e incluso después de un affaire tan claroscuro como la Operación Puerto que en diferido le propinó una sanción años después de su surgimiento. Cuando concluyó el Tour de Romandía de 2010 cerró página y cejó en la huida hacia delante que llevaba desde hace años.
Desde ese junio de 2006 siempre corrió bajo la lupa de los medios internacionales. Ruedas de prensa bochornosas como la que tuvo que soportar en una Lieja donde las preguntas  más que preguntas resultaban hirientes insinuaciones, éxitos puestos en cuestión,… siempre en el disparadero como sólo se hace en los campeones contemporáneos. Todos bajo sospecha, todos vistos con susceptibilidad. Que tantas evoluciones por minuto sobre la bicicleta, como se dijo de Contador en Verbier 2009, que motorcillos disimulados en el cuadro tras los éxitos de Cancellara en las clásicas de 2010,… siempre un pero, siempre una sombra. Ahora que está de vuelta, que ha purgado, que se ha apartado de circulación tantos meses deseamos que se apaguen sospechas, que se valore el talento, que se deje de imponer un sondeo simultáneo a nuestros referentes actuales antes, durante y después de la carrera, que éste finalice cuando se baja del podio. Si Valverde llega de una sanción y gana, ¿cuándo ha estado más controlado que ahora? Ya vale, de verdad, de tantos malos rollos, el ciclismo lo merece.
Recordar, sigue habilitada la encuesta –arriba a la izquierda- para nombrar el ciclista menos estiloso que tantos resultados está arrojando. Por diferentes medios me han llegado sugerencias como Fabio Parra, Armand de Las Cuevas y Daniel Martin, obviamente todos no pueden estar, pero en este listado bien podrían estar presentes tales ciclistas.
Fotografía tomada de www.movistarteam.com

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