Alejandro Valverde se quedó en tierra de nadie

0
6
vistas

Hace dos semanas, Alejandro Valverde era el ciclista más buscado del mundo. Aún por Italia, esa tierra que resultó extraña a su calendario, el murciano tuvo que acallar una y otra pregunta incómoda sobre lo que acabó siendo el Mundial que más ha dado que hablar en los últimos tiempos. ¿Quién lo diría hace treinta años? un Mundial objeto de polémica en el corazón ciclista de España.

Publicidad

La situación se aliñó de hilaridad cuando a los pocos días, el ciclista lanzó este tweet, luego borrado, en el que admitía las celebraciones por el título de Rui Costa. Casi nada, con una torpeza casi igual a la de la carretera, similar a aquella de Sergio Ramos cenando en un japonés, la noche que Tokio eclipsó los Juegos Olímpicos de Madrid, Valverde entró en la lista de famosos que cometieron alguna tropelía en las redes sociales. Siendo Rui tu compañero la celebración es obvia, pero no lo digas.

Sea como fuere, la culminación del Campeonato del Mundo fue la más dolorosa muestra de que este fenomenal ciclista ha quedado en tierra de nadie, no diría que desnortado, ahí tiene  quien le gane, pero sí con una colección de puestos que nunca habríamos estimado en su palmarés, al menos no todos el mismo año.

El problema de Alejandro Valverde, al margen de estar muy mal dirigido, es que parece haber perdido varios trenes al mismo tiempo. Venía como un ciclista de pegada en carreras de un día, con un palmarés que al margen de las dos Liejas, incluía otras perlas y una dosis de puestos de honor. Siendo como era una rueda vigiladísima, conseguía sacar partido a su excelente punta de velocidad cuando no estar en el momento justo en el sitio adecuado. Ese olfato le ha traicionado.

Luego en las grandes vueltas siempre tiene un día que le marca a sangre. Anoten la cantidad de lugares que vieron un día decir adiós a este corredor. Suances, Andorra, Monachil, Valdezcaray,… y sólo refiriéndonos a la Vuelta a España que a pesar de todo ganó un año, hace cuatro. En el Tour ya no digamos, iba para podio este año, porque Froome estaba inaccesible, y acabó cortado en una etapa llana en la que no quedó claro qué narices pasó con la bicicleta, el pinchazo y los auxilios que recibió.

El problema de Valverde es el tamaño de las conquistas que ansía y que ya no es un chaval. Al margen de que se especule con la Operación Puerto y el antes y después de su sanción –precisamente el de Movistar ha sido un corredor que no ha mostrado tanta diferencia en sus rendimientos una vez volvió-, Alejandro Valverde no parece ese chaval que alegremente amasaba palmarés. Podio en Amstel, Lieja, San Sebastián, Vuelta, Mundial, Lombardía,… está todo el año dando el callo, aquí y allá, pero no remata. Su instinto languidece y sus rivales le han tomado la matrícula.

Para colmo en casa le sale un corredor que centrado y bien llevado es una mina, Nairo Quintana. Complicado. Valverde ha competido a satisfacción desde febrero hasta inicios de octubre, pero se ha quedado en medio, en tierra de nadie, convendrá saber qué rumbo toma ahora, la inacción es lo peor que podría pasarle.

Imagen tomada de www.ciclo21.com

Deja un comentario