Alejandro Valverde vale por dos

1
36
vistas

La semana fantástica de Alejandro Valverde se cierra con una secuencia perfecta 211. Pocas veces se puede resumir tan fácil una trayectoria en tan magro lapso de tiempo. Si hace una semana Valverde se vio superado por Kwiatkowski en la llegada de la Amstel, el murciano no perdonó ni el Huy ni en Ans, sendos finales para los símbolos del ciclismo valón, para la Flecha y la Lieja.

Valverde llegó a la salida de Lieja como más favorito que nunca. Siempre lo es qué duda cabe, pero en esta ocasión los focos le apuntaban con rotundidad. Cualquier otro resultado habría sido una sorpresa, o al menos un pronóstico menos predecible, por mucho que el murciano de azul llevara unos años besando el poste cada vez que su tiro se quedaba cerca de entrar.

Pero esta vez fue diferente. Valverde corrió a lo “champion”. No sé si habrá visto a Kristoff y Degenkolb en Flandes y Roubaix. Lo desconozco, pero su victoria guarda muchas similitudes con ambos, que por cierto son magníficos estrategas. A saber Movistar trabajó a satisfacción hasta un punto de la carrera. José Herrada y Gorzka Izaguirre fueron la punta de lanza del equipo que viste de azul en el apoyo de Valverde. Luego el murciano se vio solo.

Las circunstancias de carrera obligaron al Etixx a sacrificar a Zdenek Stybar para Julien Alaphilippe a tal punto que salvó el siempre peligroso intento de Kreiziguer -especialista en río revuelto y carreras de gran fondo-. El checo, verdugo de Valverde en Siena, fue un aliado, circunstancial, del número uno de las apuestas. Su aproximación mantuvo el grupo junto en San Nicolás obligando a los Katusha a moverse.

Y los rusos, aunque mediante españoles más Damiano Caruso, agitaron el paisaje. El movimiento de Dani Moreno en Ans fue de manual, pero no menos lo fue la respuesta de Valverde por detrás como Degenkolb en Roubaix saliendo a por los escapados o Kristoff escapándose con Terpstra. No cabía otra, tenía que lanzar y rematar el córner. Valverde lo tuvo claro y lo consiguió. Hizo el trabajo de un gregario y sentenció. Valverde valió por dos. Con él subieron al podio dos historias muy diferentes: Alaphilippe, joven, 22 años, con margen y muy buenos modos, y Purito, que consume ediciones sin besar el trofeo que ansía. Hizo lo que pudo, pero no fue suficiente, como cuando Dan Martin le ganó con aquel friki vestido de panda entre ambos.

Porque la Lieja ya no es como hace unos años. Aquí ya no se gana “por cojones”, hablando en plata. Aquí se gana desde la razón y con la pizarra en la mente. La Lieja de 2015 se volvió a jugar entre no pocos ciclistas. Los años de VDB, Bartoli y cía han pasado a mejor vida. Son muchos los que centran el tiro en la capital valona y eso se nota. Los desenlaces multitudinarios son letales para los ciclistas como Valverde, quien se sabe observado hasta la extenuación. Y estos desenlaces son ya habituales, casi una norma final, salvo sorpresa.

Fotografía tomada de www.ruedalenticular.com

INFO

Sondea y compra el maillot de Alejandro Valverde entre el material de Endura

1

Publicidad

1 COMENTARIO

Deja un comentario