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El amigo Celestino Prieto

Ciclismo antiguo

El amigo Celestino Prieto

Tiempo de lectura:3 Minutos

Un cicloturista como otro cualquiera, que disfruta de sus salidas todos los fines de semana con su grupeta de la U.C. Vilanova, para relajarse del estrés diario, practicar algo de deporte y sobre todo seguir cultivando amistades, que son muchas, muchos colegas que podemos presumir de conocerlo, de su amistad y de haber compartido con él kilómetros en bici.

Lo conocí el pasado mes de junio… pedaleando, claro. No lo llegué a reconocer al principio. Me puse a charlar con él, con aquel ciclista con maillot del KAS y con el que enseguida entablamos una animada conversación, comentando lo divertido que lo estábamos pasando en aquella marcha de auténtico estilo retro. En un momento dado me dejé caer un poco y otro cicloturista me tocó en el hombro y me dijo:

-¿Sabes con quién estabas hablando?
-Pues no, la verdad -le respondí francamente.
Es Celestino Prieto…

¡Caramba! ¡Qué apuro pasé! Había estado hablando con una leyenda viva del ciclismo y yo sin darme cuenta. ¡No lo reconocí! Pues sí, el gran Celestino, ex ciclista profesional barcelonés, instalado en su querida Vilanova i la Geltrú donde ahora regenta una tienda de ciclismo (Esports Prieto, Rambla del Castell), desde donde se implica en organizar actividades para promocionar el ciclismo, colaborando en eventos como la organización de la próxima Pedals de Clip o la Trobada de Tàndems, ambas en la comarca del Penedès, concentraciones poco vistas hasta ahora pero que están adquiriendo un gran auge entre los cicloturistas.

Desde aquí no os vamos a explicar toda la carrera profesional (entre 1983 y 1990) de este auténtico mito del Reynolds, KAS y ONCE, pero sí os diremos que fue con el equipo de la refrescante bebida donde corrió y coincidió un par de temporadas con Sean Kelly, tirando siempre de él, o en cabeza en las cronos por equipos. Entre sus mayores logros destacar los éxitos deportivos en la Vuelta a España, donde consiguió la victoria en la 4ª etapa (Salamanca-Cáceres) en la edición de 1981, su subcampeonato de España de ciclismo en ruta en el 84, ganador del Gran de Premio de Navarra en 1985 y acabando el Tour de Francia, de aquel mismo año, en el puesto décimo séptimo de la general.

Todo un gregario de lujo, tal y como lo describía en septiembre de 1986 el seleccionador español Pepe Grande en vísperas del Mundial de Colorado Springs (EE.UU.) “porque cumple a la perfección cualquier misión y sobre todo en la selección siempre ha funcionado como un miembro fundamental“. A pesar de que era un “currante del pedal”, luchador nato, siempre intentaba la victoria, como en su mejor Tour, el del 85, cuando en su 2ª etapa, entre Lorient y Vitré, se escapó, a 55 km del final, de un pelotón que volaba cercano ya a la meta, y para eso “hay que tener una impresionante fuerza y muchos kilates de moral” (Javier Dalmases).

Celestino quería dedicarles el triunfo a sus padres. No pudo ser y fue alcanzado y neutralizado 15 km después, “pero a él no le importó, sabía que estaba a su alcance el intentarlo otra vez“. En diciembre de 1990, con tan solo 29 años, se retiró prematuramente, por una polémica renovación con la ONCE que nunca se llegó a firmar, pero a todos nos quedó un gran recuerdo de “un ciclista tranquilo, sencillo, y que ningún director deportivo que tuvo pudo decir una palabra crítica a este corredor abnegado y discreto que pasó a ser uno de los mejores gregarios de España“.

Celestino… ¿crees que el cicloturismo goza de buena salud?
Por supuesto, el cicloturismo goza de muy buena salud, a pesar de algunos disgustos que nos podamos llevar alguna vez.

¿Del ciclismo profesional no podemos decir lo mismo, no?
El Ciclismo Profesional en España tiene un nivel altísimo. Tenemos ciclistas capacitados en cualquier disciplina. Las generaciones de Arroyo, Perico, Indurain… hicieron despertar una afición y descubrir este deporte a mucha gente.

¿Qué diferencias encuentras entre el ciclismo que tú conociste y el de hoy en día?
Nunca es bueno comparar épocas y generaciones. Lo que está claro es que hay denominadores comunes como el sacrificio y la disciplina. Antes los ciclistas hacían servir más la intuición, no se llevaban los pinganillos y requerían una lectura rápida de la carrera.

¿Dónde está el límite de exigencia en el ciclismo actual?
El ciclismo es un deporte de sacrificio, de retos y competitivo. La exigencia la lleva la propia competición.

¿Qué te quedó por hacer como corredor?
No lo sé. Guardo grandes amigos y grandes recuerdos.

¿Miras atrás sin acritud?
Fui un privilegiado en hacer lo que me gustaba y tenía pasión. Coincidir con los ciclistas y directores de aquella época fue una etapa bonita.

¿A qué rival de tu época admirabas más?
Hay tantos a los que admiraba por diferentes razones que se me hace difícil marcar a uno. Unos por casta, otros por la clase que mostraban, por su picardía, por su valentía o por su constancia.

Y recientemente… ¿quién es tu favorito?
Un corredor que lo sigo siempre desde que tenía 8 años: Flecha.

Gregario de lujo… ¿hubieras preferido que te hubieran recordado de otra manera?
Todos tenemos nuestras ilusiones, pero fui consciente de mis limitaciones. En aquella época en mis equipos había grandísimas figuras. Quedo satisfecho de mi labor.

¿Disfrutas más ahora del ciclismo o echas de menos tu etapa competitiva?
Ahora disfruto del ciclismo. La bici se ha convertido en una herramienta para pasármelo muy bien, para salir de la rutina y de paso intentar cuidarme físicamente.

¿Participas en marchas cicloturistas? ¿Crees que son carreras encubiertas?
Salgo en algunas marchas, pocas, porque no tengo demasiado tiempo. El carácter competitivo de las personas hace que sin querer se conviertan en carreras.

¿No sería mejor quitar dorsales y chips a las marchas?
La competición está dentro del mismo ciclista. Aún sin llevar dorsal o chip seguro que habría ese afán de llegar primero. Eso no quiere decir que todos los ciclistas tengan esa mentalidad, simplemente que hay ciclistas que sí la tienen.

¿Te sigue picando el gusanillo de la competición?
Sí, pero como espectador. Aún me apasiona el ciclismo.

¿Se pican contigo? ¿Te picas fácilmente?
Por supuesto que hay quien se pica, pero yo no me pico para nada.

¿Pincho de tortilla o barrita energética?
Hemos cambiado el ciclismo de fondo por el ciclismo de fonda: un buen pincho de tortilla, una buena tertulia…no tiene precio.

¿En tu época de corredor, cuántos kilómetros solías hacer?
Sobre los 30.000 km. Tendría que buscar entre mis reliquias guardadas donde apuntábamos kilómetros, peso, pulsaciones, etc.

¿Pulsómetro o sensaciones?
Voy con pulsómetro, pero me dejo llevar por mis sensaciones.

¿Un lugar para perderte con la bici?
Sierra de Prades, precioso

No sales de casa sin…
Revisar la bici y llevar recambios

Lo peor de la bici…
La dificultad de compartir un medio (la carretera) con más respeto y civismo con otros vehículos.

¿Cómo ves la nueva moda de las marchas retro?
Es maravilloso que le demos valor a nuestras bicis, a nuestra historia, al igual que a los coches, motos, o trenes antiguos.

¿Crees que engancharán a mucha gente?
Seguro que sí, tanto por recuerdos como para dar valor a bicis guardadas y casi olvidadas, como a nostálgicos y a curiosos.

En Italia, l’Eroica reunió a más de 5000 ciclistas… ¿llegaremos a esta cifra en alguna prueba emergente amante de las bicis clásicas en nuestro país?
Es difícil, pero lo importante es empezar y arrancar. Tener ilusión y compartirla con más ciclistas.

Por Jordi Escrihuela

INFO

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1 Comment

1 Comment

  1. Santi

    20 de diciembre, 2016 at 0:29

    Muchas figuritas deberian aprender de él. Un tipo excelente. Gran persona. Cuando corría y ahora

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