Aparcad el coche ya

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Acostumbro siempre a empezar de la misma manera este tipo de post. Antes que mirar hacia afuera, me gusta ser crítico con el colectivo que nos ocupa, el ciclista. La imagen que damos, los semáforos que nos saltamos, las aceras que acechamos, los peatones que asustamos,… todo ello no es la mejor de las maneras de presentarse en sociedad, más cuando somos los últimos en entrar en escena. En esa pirámide viraría que tenemos por ciudad, está el peatón, ciclista y conductor, en el orden de importancia que le doy y de los tres, el que va sobre flaca y dos ruedas es el advenedizo.

Dicho esto, creo que la bicicleta está ante un momento histórico para imponerse, no como alternativa hegemónica, pero sí como gran ayuda en unas ciudades que, debemos reconocer, cada vez dan más asco por ser menos humanas, por estar atestadas y contaminadas, por resultar incómodas,…

Es la verdad, estamos hartos, hastiados de los coches. Cada mañana acercar a los niños al colegio es un rosario de atascos y semáforos en rojo hasta llegar. No sabemos si es que la economía va realmente mejor para muchos, si los transportes públicos son penosos e impuntuales, si la sociedad se acomoda al asiento de su vehículo, no sabemos qué, pero la cantidad de coches que empieza a surgir cada mañana, con el primer atisbo de sol asomando por el horizonte, es insoportable.

Un reguero de luces, a modo de trenzado, se otea ronda arriba y ronda abajo, todos quieren entrar en Barcelona a la misma hora, por el mismo lugar. Es penoso, cada coche incorpora una o dos personas máximo, padres que dejan a sus niños en aceras, mal aparcados, con voluntarios que meten prisa a los pequeños para que su padre no ocupe el sitio que deberán tomar otros tantos por detrás. Una sensación de ahogo, de caos, de estrés matutino, de ese que te agota antes de entrar a trabajar y te acompaña todo el día.

Un padre sube la cuesta en bicicleta. Incorpora un pequeño carrito enganchado a la tija del sillín de su burra. Dos niños van en él. El padre se retuerce levemente y para enfrente de la escuela, los enanos se apean, se despiden y entran sonrientes en la escuela. Han recibo un lección de humanidad, al cole en bici, el aire les ha dado en la cara, su padre les ha regalado el mejor ejemplo. Ellos lo harán de mayores.

Pero ese padre es la excepcion, lo normal son aquellos que sacan a empujones a sus pequeños del coche, porque una marabunta le importuna por detrás. Es la vida que han elegido, no repararan en los litros de porquería que generan al medio ambiente, en el pésimo ejemplo que le dan a sus hijos. Cada vez oigo más anuncios en la radio para que dejen el coche en casa.

¿No hay otra opción? cada vez leo más, escucho más y más publicidad hablando mal de los coches, ese símbolo de bienestar de hace cincuenta años, que marcaba tu estatus en la sociedad y que ahora se ha vuelto imprescindible hasta para doblar la esquina. Así no vamos bien. Si queremos tanto a nuestros hijos como decimos, convendría valorar otras opciones, dejar descansar el coche, escrutar otros caminos, bicis en trenes, en buses, en el metro, será menos tiempo y más saludable. Es menos cómodo el primer día, el segundo, el tercero, pero incorporado a la rutina es perfecto.

Por eso creo que quienes ya han elegido las ruedas finas tienen una doble misión, seguir yendo a los sitios sobre ellas y vender sus bondades dando ejemplo. Sería el círculo virtuoso, aquello que anhelamos y creo que podremos conseguir un día. De lo contrario, el aire se volverá tan denso que un día flotaremos en él, como en el Mar Muerto.

Imagen tomada de www.diariomotor.com

INFO

Luz Flare R City, visible en tus desplazamientos por la ciudad tanto de día como de noche

Las luces de conducción diurna han demostrado reducir las colisiones en los vehículos a motor convirtiéndose en un equipamiento de serie en coches y motocicletas. ¿Y por qué no en bicicletas?
Bontrager ha desarrollado una gama de luces de conducción diurna con características únicas que te harán visible durante el día, convirtiéndolas en un producto de referencia.
Es por ello que Bontrager lanza la Flare R City. Una luz trasera más pequeña que la ya conocida Flare R pero igual de efectiva, tanto de día como de noche. Sus 35 lúmenes de potencia te harán estar visible a más de 400 m de distancia y es ideal para tus desplazamientos por la ciudad.
Combina lentes equilibradas y un led CREE potente que proporciona visibilidad durante el día, un sensor de luz integrado para un control automático del brillo en función de las condiciones y un gran ángulo de visibilidad para moverte por la ciudad.
Incorpora cuatro modos de visibilidad. Un destello diurno de 35 lúmenes con una autonomía de 8 horas, un destello nocturno de 35 lúmenes con autonomía de 16 horas, un modo fijo diurno de 20 lúmenes con autonomía de 3 horas y un modo fijo nocturno de 2 lúmenes con una autonomía de 20 horas.
Otra de las ventajas de la Flare R City es su modo de ahorro de batería con un 5% de carga que te ayudará a garantizar la vuelta a casa de forma segura con la batería agotada.
En definitiva y lo más importante, es que la luz trasera Flare R City te protegerá cuando circules por la ciudad, tanto de día como de noche.
La Flare R City ya está disponible en distribuidores oficiales de Trek por un precio de 39,99€. Incluye el soporte Quick Connect y un cable de carga micro USB.

Para ver más información

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