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Armand De las Cuevas, el ciclista que quiso ser boxeador

Ciclismo antiguo

Armand De las Cuevas, el ciclista que quiso ser boxeador

En la remembranza constante de Miguel Indurain, sus tiempos, sus gestas, sus rivales, hay espacio para un nombre que no pasa desapercibido: Armand de las Cuevas. Segundo en la famosa crono de Luxemburgo, por delante de todos los rivales del rey Miguel, este francés de mirada profunda y cabellera que siempre le conectó, aunque de lejos, al intelectual Laurent Fignon.

Se dijeron muchas cosas de De las Cuevas, una leyenda que siempre corre es que él fue el único corredor cuya expulsión del equipo fue prescrita por el mismo Miguel Indurain. Preguntado por su relación con el campeón navarro en una edición especial de la magnífica revista francesa Pédale, De las Cuevas afirmó que nunca tuvo problema alguno con Miguel.

Sin embargo, muy posiblemente, los problemas del francés con el ciclismo vinieran de raíz, desde el inicio, porque Armand siempre quiso ser boxeador, de hecho lo fue puntualmente cuando, hastiado por no cobrar un duro en el Amica Chips, dejó el ciclismo. Sin embargo su padre, le quiso en el ciclismo, desde joven y no le dio muchas otras opciones.

De las Cuevas fue parte muy presente en los primeros años del reinado de Miguel Indurain. Campeón de Francia cuando nadie se lo esperaba, estuvo en el doble del Giro y Tour de 1992, donde se encumbró en Luxemburgo. Al año siguiente saltaron las chispas con la dirección del equipo que acabarían por llevarle fuera del mismo.

Fue en la cronoescalada de Sestriere. De las Cuevas, muy confiado, pide disputarla a tope, sin reservar nada para el día siguiente, la famosa llegada a Oropa en la que Ugrumov pondría al borde del colapso a Indurain. Tranquilizado por los directores, Armand tomaba la salida con la certeza de que estaría para disputar la cronoescalada, sin embargo los síntomas de salida no fueron los buenos, el desarrollo no era el acordado, según comenta el ciclista.

Traicionado por Echávarri, así se sintió, se desentendió en la defensa del rosa de Indurain en Oropa. Su salida del Banesto estaba servida, aunque habría una segunda parte, tampoco de final feliz. por medio ganaría San Sebastián y sería líder del Giro con Castorama, un bagaje de calidad pero escaso, muy escaso para quienes se atrevieron a nombrarle el nuevo Laurent Fignon.

Foto: Cor Vos

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2 Comentarios

2 Comments

  1. darkglam

    28 de enero, 2016 at 16:13

    Muy dignas de recordar sus actuaciones en la Vuelta a Burgos 94. Menudas exhibiciones en Neila y Lunada.

  2. Pingback: El peligro de Bouhanni - Ciclo21

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