Aunque parezca que no, el ciclismo sí tiene solución… y futuro

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Hace unos días, al hilo de esta foto de Wiggins en la primera crono del Tour y un niño con ojos de pasión animándole, Fernando Llamas, periodista de Marca, comentaba en su twitter: “A mí me gusta esta foto. Parece como si este deporte tuviera futuro”. El tono dubitativo de la proclama me llevó a la reflexión y ésta a un rayo de optimismo, que además no me parece infundado. 
Finalizado un libro cuyo autor, paisano mío, recorría y describía todas las catedrales del norte de España, he iniciado a ritmo vertiginoso el libro de David Millar. Está bien, muy bien. ¿Sabíais que David Moncoutié es un bohemio que se conoce al detalle todas las carreteras de la France?. Pero vayamos al grano. A lo que interesa.

Los niños siguen creyendo
En uno de los primeros pasajes describe el corsé que rodeaba el ciclismo británico y las estrecheces mentales que impedían crecer. He rescatado de forma textual un par de párrafos: “Una vez más estaba a punto de liberarme de las restricciones del Reino Unido. Lamentablemente me sentía así, como si la escena ciclista británica, con su actitud pueblerina, me asfixiara y no me dejara avanzar” escribió en relación al salto que estaba preparando al ciclismo francés. Y prosigue: “Quince años después las cosas han cambiado mucho y una prueba de lo lejos que ha llegado el ciclismo británico es que yo quizá sea uno de los ciclistas que siguieron ese tortuoso camino. Por aquel entonces, no había financiación de la Lotería Nacional, no había ningún equipo del que hablar, ninguna pista cubierta en Manchester, apenas había competiciones y los patrocinadores eran escasísimos”.
Así es. Esa era la realidad británica hace sólo quince años, década y media, tan solo. Vean ahora cómo andan los hijos de la Reina. Para mí esa descripción del ciclista nacido en Malta y nacionalizado escocés esconde muchas afinidades con el paisaje del ciclismo español. Este pensamiento de doble entrecomillado  despierta en un servidor aquello que muchas veces ha pensado, y escrito en este blog: a pesar de los pesares la ilusión y las ganas de hacer cosas siguen intactas y que el talento debe acabar imponiéndose a esta terrible realidad económica que nos acogota. Como leí en otro libro, éste relacionado con la crisis económica, de la mano del periodista Mariano Guindal: “Hay ideas, hay mucho dinero retenido por el miedo… y sobre todo, un gran desarrollo tecnológicoque no ha sido frenado con la crisis. Cuando se recupere la confianza y vuelvan a confluir el dinero, las ideas y la tecnología, volveremos a asistir a un ciclo expansivo”. 
Eso lo dice la candidata a Premio Nobel de Economía de 2001, Deirdre Mc Closkey. Cuando cerré el libro, pues esto era el epílogo del mismo, vi el ciclismo en general, y el español en particular. En este crepúsculo cegado por el positivo de Frank Schleck, sólo decir que cabe esperar, resistir y reaccionar. Sólo entonces veremos que esos viejos esplendores no quedaron tan atrás. 
Foto tomada de twitter
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3 COMENTARIOS

  1. Yo me veo en el niño de la camiseta roja cuando acudo a ver alguna carrera, pero soy bastante pesimista…visto lo visto hoy, no se si creer que todo esto puede tener solución y no quiero ya pensar en la economia…esta me trae de cabeza ya hace algún tiempo.Habrá que leer el libro de David Millar para ver su punto de vista.

  2. Para que el ciclismo se regenere hacen falta varias cosas. No es de recibo que alguien que en su vida deportiva hace trampas al acabar su carrera se convierta en director o mánager de un equipo (como Riis). No es normal que nadie hable cuando se da un caso de doping (salvo algún caso aislado, como Manzano), y creo que para acabar con esto es preciso que haya sanciones de por vida. Al primer positivo, sanción de por vida, salvo que el implicado decida colaborar y contar todo lo que sabe. Tampoco es entendible que los médicos implicados en casos de doping sigan en el mundillo ciclista de una u otra forma.

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