Connect with us

Ciclistas: ¿Somos autocríticos?

Opinión ciclista

Ciclistas: ¿Somos autocríticos?

Ciclistas: ¿Somos autocríticos?

Ciclistas convirtiendo una marcha en algo que genera vergüenza ajena

El otro día me explicaron lo que sucedió en una de las marchas más prestigiosas del calendario en este país.

Quizás muchos no lo sepan.

Sólo los que participaron y se puedan sentir identificados con algunas de las situaciones que se dieron aquel día.

Por eso quería compartir con vosotros lo que pasó aquel domingo «de marcha».

Endura LDB Summer 2019 – ROT

No voy a dar el nombre de la prueba.

Sólo diré que es una cicloturista en la que participan más de 8.000 ciclistas y es de carácter NO competitiva.

Los organizadores que se sientan reflejados, o los ciclistas que no dieron ejemplo con su actitud aquella jornada, allá ellos.

No es la Quebrantahuesos.

Se trata de afrontar un asequible paseo de poco más de 100 kilómetros, sin dificultad alguna, recorriendo bellas carreteras tanto del litoral como del interior, con el único propósito de pasar una divertida matinal, sin tiempos, ni clasificaciones, ni chips, eso sí, cada uno a su ritmo, con su hora programada de salida, ajustada a su condición física, con su avituallamiento bien situado dentro de la ruta y con el aliciente, además, de recibir un bonito trofeo conmemorativo de recuerdo por haber finalizado una jornada de auténtico cicloturismo.

Al menos ese es su espíritu.

La verdad es que me sentí escandalizado por lo explicado por muchos participantes sobre lo que sucedió.

En aquella marcha se vieron imágenes de un incivismo flagrante por parte de muchos participantes: gente ganando posiciones a gran velocidad dirección contraria, metiendo codos, adelantando por encima de las aceras, saltándose los semáforos a pares y no respetando ni siquiera los pasos cebra.

Y todo esto lo hicieron, según cicloturistas presenciales metidos en el seno de un gran pelotón, un 90% de los que «salieron a correr», que se sintieron muy avergonzados delante de todo el público que los vió pasar.

Y lo que es peor, «ciclistas» que no sólo pusieron en riesgo su integridad física tomando decisiones muy, muy, peligrosas -dijeron de algunos que comentaban que iban a por su récord en algún segmento del recorrido, para luego poderlo lucir en Strava-, sino que además expusieron la de los demás participantes, haciendo quiebros y colándose por cualquier hueco, como representó el hecho, muy grave, de que 9 de ellos fueron a parar al hospital y otro grupo tuvo que recibir asistencia sanitaria.

Mal, muy mal.

Un día me dijeron: “Si no estás en Strava, no existes”

Ciclistas ¿A qué estamos jugando?

No voy a caer, de nuevo, en el eterno debate de que las marchas cicloturistas son carreras encubiertas, no, para nada.

Allá cada uno con su conciencia, pero lo que está muy claro es que aquella marcha no era una carrera, ni fomentó en ningún momento la competición, al contrario.

Además ya dejó muy claro, como el resto de marchas, claro está, que «el tráfico está abierto y todos los participantes deberán respetar las normas de circulación y seguir las instrucciones, tanto de las autoridades de tráfico como de la organización«.

Pues de esto, nada.

Con hechos así no hacemos más que tirarnos piedras sobre nuestro propio tejado, ganarnos más enemigos de los que tenemos o perder a aquellos que finalmente habían confiado en nosotros, en nuestro colectivo.

Mucha vergüenza es la que siento, la verdad.

Con estas actitudes volvemos a las catacumbas, tiramos para atrás como los cangrejos, y perdemos crédito, mucho, ganado a pulso por gente que se ha roto la cara por nosotros para que se nos respete, por ganar ese metro y medio de separación con los vehículos.

Ciclistas ¿Y qué ganamos?

Ganamos mala fama, otra vez, y que nuestra lucha pueda llegar a no ser escuchada o que cause indiferencia total: si nosotros no respetamos las normas de tráfico… ¿cómo vamos a pedir al resto de usuarios de la vía pública que lo hagan?

Como diría aquel «¡así, no!»

Los que se crean pros, másters o globeros élite, que vayan a las carreras, que para eso están, porque estas maneras nos afectan a todos, empezando por el que quiere ir a trabajar en bici por la ciudad, sobre todo para hacer una sociedad más humana y menos contaminada, que son nuestros principales argumentos para seguir pedaleando.

Nos queda un largo trabajo por delante para conseguir la igualdad.

Si seguimos poniendo palos a nuestras ruedas, recuperar el tiempo perdido va a ser más complicado que atravesar el Bosque de Arenberg, que al igual que sus grandes, afilados y puntiagudos adoquines, nos hará desequilibrarnos de nuevo para caer en la falta de respeto.

No seamos hipócritas.

Todas las acciones tienen sus consecuencias y de esos polvos luego vendrán estos lodos, que nos enfangarán por completo.

Luego, los ciclistas nos escandalizaremos. Y buscaremos soluciones.

Pero primero fue «la carrera».

Endura LDB Summer 2019
Clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Más en Opinión ciclista

Facebook

Lo más popular

Categorías

Inicio