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#Top2018 El encanto de escribir sobre Egan Bernal

Egan Bernal - Tour de California JoanSeguidor

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#Top2018 El encanto de escribir sobre Egan Bernal

#Top2018 El encanto de escribir sobre Egan Bernal

Tiempo de lectura:1 Minuto

El nombre ciclista de 2018 no es otro que Egan Bernal

Escribir sobre ciclistas jóvenes mola.

Leer sobre ellos también.

Saber de ellos, de lo que hacen, de dónde viene, dibujar sus límites.

Todo eso, elucubrar es atractivo.

Pasa desde siempre, generación tras generación.

Recuerdo la del 64, hace treinta años.

Escribir de Alcalá, Breukink, Bugno. De Miguelón, palabras mayores.

Todos con sus logros, con las estadísticas, con lo que iban progresando.

Dibujando un techo de cristal sobre sus cabezas.

Siempre ha sido así. Todos han sido jóvenes, una vez en la vida.

Ocurre por eso que con Egan Bernal el placer de escribir se hace prendado de asombro.

No es sencillo, por no decir que es inaudito ver algo similar al colombiano, joven, mucho, afilado, tostado, con la timidez asomando en su mirada y el esfuerzo estrechando su rostro.

Describir el primer año de Egan Bernal en el máximo nivel, el primer año en un World Tour, se define con un sustantivo: asombro.

No merece mayor vuelta de hoja la temporada de Egan Bernal, cuya irrupción ha sido la mas increíble que hemos visto en lo que nos alcanza la memoria.

Porque si echamos atrás la mirada, diez meses atrás, veremos que desde muy al inicio Egan Bernal ha sido protagonista.

No ha corrido de cara a la galería, no ha lucido palmito ni se ha prestado a otros menesteres que no fuera brillar, con luz propia e intensa.

Un brillo que le pone, a efectos prácticos en el tercer escalón del Team Sky con vistas a 2019.

Sólo dos ganadores de Tour le supera, y eso es mucho decir viendo la clase media que tiene el equipo inglés.

El concepto de ligereza en una bicicleta se llama Emonda by Trek 

¿Qué momento define a Egan Bernal?

Nos quedaríamos con uno.

Uno que no es su ascensión a Alpe d´Huez llevando en carroza a Geraint, ni las ayudas que le prestó a Froome en los Pirineos.

Tampoco California, ni siquiera las exhibiciones y duelos de Romandía con el reloj esloveno, Roglic.

Dejaríamos de lado el fervor de ganar el Colombia Oro y Paz ante la plana mayor de su ciclismo.

Nos vamos a las veces que ha demostrado saber levantarse tras la caída, tras aquel tortazo de Montjuïc en el epílogo de una Volta en la que iba para segundo, tras el otro de San Sebastián.

Golpes que da la vida y que en Egan Bernal son ejemplos de saberse levantar tras el costalazo, de mirar adelante, sólo adelante.

Egan Bernal siempre se levanta

Por eso es un placer escribir de él, porque nunca oiremos una queja, un lamento, sólo veremos hechos, esfuerzo y pasión.

No diremos que límites tiene, ni a dónde llegará, pero en esta revista de 2018, Egan Bernal es letra mayúscula.

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