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El año negro de Nairo Quintana

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Nairo Quintana

El año negro de Nairo Quintana

El año negro de Nairo Quintana

SORTEO SEAOTTER

El año del gran salto de Nairo ha sido el del paso atrás

En febrero de este año, cuando Egan Bernal le arrebató a Nairo Quintana el título de la Oro y Paz en los dos kilómetros finales de la última etapa, algunos creíamos que ahí había mucho más que una simple victoria.

Aquello, quizá, era un signo: ahí se cifraba el destino de esta generación de relevo –López, Sosa, el propio Bernal– que llegó para tomar su lugar.

La otra ya cumplió su misión, la de ser pionera donde otros habían brillado antes.

Bernal atacó en una rampa infernal, la de la Plaza de Toros de Manizales, ya en las calles mismas de la ciudad, rebasando a todos los corredores de la fuga.

Nairo parecía perdido, a rueda de sus viejos amigos y rivales (Henao y Rigo) mientras otro atacaba para subirse al podio.

Así empezó el que podría ser el peor año en la trayectoria de Quintana desde que saltara al profesionalismo.

No lo digo yo, lo dicen los resultados: una etapa de la Vuelta a Suiza, una etapa del Tour de Francia.

¡Y qué etapas!

Podrán decirnos en réplica, con lo que estamos de acuerdo, pero para un corredor que alguna vez se comparó a sí mismo con Eddy Merckx, uno que quisiera ganar todo lo que disputa, aquello parece poco, muy poco.

Fuimos testigos del desagradable culebrón entre Nairo y Landa, declaraciones que iban y venían, cuál de todas más desafortunadas, y de ese decepcionante Tour, donde un día se descolgaba uno y al siguiente el otro, como si cada uno estuviera decidido a hacer el  ridículo desmintiéndose.

Tour: Nairo no vino a esto

Toda la temporada de Nairo fue sin presiones, preparando un Tour donde fue el mismo de los últimos años, un corredor sin fuerza en los momentos decisivos, introvertido, callado, masticando su frustración en solitario.

No hubo caídas, como otros años.

No hubo accidentes, no hubo enfermedades, no hubo mala suerte.

Simplemente, Nairo perdió el brillo

Porque es humano, como todos.

“Tiene que recuperar la confianza” dijo su entrenador.

Nacex, la bici al fin del mundo

Quizá Nairo debería cambiar sus miras, dejar de apostarle a esa carrera que es la chica difícil del pelotón y concentrarse en objetivos a su alcance.

El 2018 no fue, ya casi nadie se lo esperaba, el año en que se iba a cumplir esa promesa de apellido Quintana. Fue, más bien, la confirmación del declive.

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