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Retiradas ciclistas: muchas historias, mucho talento… por el camino

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Opinión ciclista

Retiradas ciclistas: muchas historias, mucho talento… por el camino

Retiradas ciclistas: muchas historias, mucho talento… por el camino

Tiempo de lectura:2 Minutos

Los nombres de las retiradas de este años dejan muchas historias en el camino

Cada año en el repaso de lo que fue y quedó por el camino pasamos de puntillas por el capítulo de las retiradas.

Y en este 2018 se ha puesto final a una generación de ciclistas que tenían en común muchas cosas, pero entre otras su longevidad, un conocimiento del oficio y sus vericuetos que desde luego da vértigo.

Porque a las salidas más o menos divulgadas de Sylvain Chavanel, Damiano Cunego, Igor Anton y Simon Gerrans le añadimos un listado de grandes corredores, de perfil bajo en lo mediático, pero valiosísimos en el buen funcionamiento del ciclismo.

Así las cosas, llama la atención por su calidad la generación de corredores de 37 a 40 años que cuelga la bicicleta.

Y llama la atención porque mirar sus trayectorias es la historia misma de las dos primeras décadas del siglo XXI.

A saber por ejemplo de las vivencias de un tío ilustrado, Jérémy Roy, siempre con Marc Madiot en el equipo de la lotería.

Su conocimiento del Tour le ha llevado a ser fijo durante nueve años en las alineaciones de la FDJ.

No fue prolífico en triunfos, pero sus comentarios en las redes eran el sentir mismo de los profesionales.

David López, uno de los nuestros

David López es otro de los que cuelga la bicicleta

Entre sus muchos logros ser profesional desde 2003 a 2018.

Eso es tener un don, algo que te hace imprescindible, incluso más que el propio líder del equipo.

David López no tiene, como Roy, un excelso palmarés, pero por sus ojos ha pasado la historia de dos grandes como Valverde y Froome.

Y eso es oro.

Damos cuenta de otros tres que tendrían mil historias por escribir.

Bram Tankink cuelga la bicicleta con 39 años y siendo pro desde el año 2000, en el Rabobank de Michael Boogerd y Erik Dekker.

Ya veis qué nombres, cuánto ha llovido, cuánto ha pasado.

Él vio el desmoronamiento de Michael Rasmussen en el Tour de 2007, el primero que figura en la cuenta de Contador.

Con el madrileño corrió Grégory Rast, uno de los chicos Armstrong, uno de los que vivió el infumable ambiente del Tour de 2009 en el equipo Astana.

Ojo, atención, que Rast puede escribir cómo sobrevivir a 51 monumentos.

Danny Pate es otro de este listado, un buen croner que estuvo en High Road y Team Sky.bkool BlackCapítulo a parte merece Franco Pellizotti, una de las manos derechas de Vincenzo Nibali.

El corredor que se distinguía por sus ricitos dorados, acompasados al baile de la escalada, es otro libro del ciclismo que nos ha tocado vivir.

Suspendido por su pasaporte biológico, Pellizotti pasó de ser una rueda a seguir, aquel Giro que le disputó a Menchov y Sastre, aquel Tour que se pasó escapado siendo rey de la montaña, a ser uno de los domésticos más apreciados.

Un camino que, como el de los citados, acaba aquí.

Y es que es lo que a veces decimos del bosque que no nos deja ver el cielo, porque en el camino queda mucha sabiduría y talento, la historia directa de un ciclismo que lejos de ser perfecto nos sigue enamorando.

Imagen: FDJ

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