Balance olímpico del ciclismo español (I): Cuando la palabra decepción queda corta

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No he leído sobre el tema, admito. Paso. Me pareció tan dantesco que si quienes deben depurar responsabilidades no lo hacen, pierdo todo interés en indagar qué o quién ha tenido que ver con lo que le pasó a Luis León Sánchez en la salida de la crono olímpica. Una cita cada cuatro años arruinada en el segundo uno y con cuarenta y pico kilómetros por delante a cara de perro y Martin y Wiggins relamiéndose tras de ti.

Vino, en la mejor compañía
Luis León fue un reflejo en la salida de Bromptom Court, qué lugar tan maravilloso para entronar a un campeón olímpico, de lo que ha sido el ciclismo de carretera español en estos juegos: un pequeño desastre, siendo benévolos.
Sábado tarde, bueno media tarde, en Box Hill se arma la fuga buena. Tropecientos escapados donde convergen fuerzas: estadounidenses, suizos y españoles, principalmente. Situación soñada, como aquella que Samuel propició en Pequín. Uno para desbocar la resistencia inglesa, Castroviejo, otro para rematar fugas, Luisle, y un tercero para el sprint, Valverde. ¿Resultado? Ninguno. “Llegamos fundidos” vinieron a comentar los dos murcianos. Pero bueno, en una carrera como ésta, donde se entiende que el medallero patrio es el paraguas de todos los que visten el rojigualda, no podemos hacer alarde de sinceridad durante la carrera.
Dado que ésta fue una competición corrida a pelo, sin pinganillos ni hostias, ¿por qué no se habló en la fuga cartas boca arriba y se miró quién era el más fuerte de los tres?. A la vista lo fue Castroviejo. Tiró como un demonio y en un final serpenteado podría haber sido una baza muy válida. Tiramos de manual Sky. No se improvisa. Los galones se mantienen y claro nos vimos con el resultado que nos vimos. Si en su día comentamos que los ingleses se colaron jugando todo a Cav, aquí las bazas debieron cambiarse también.
Y la crono, volvemos a la crono. Qué decir. No se sabe muy bien cómo pasó, pero perder la cadena de inicio es un varapalo tal que luego a un ciclista vaporoso como Luisle no le pidas reponerse. Ahora andan nuestros pistards en el empeño nacional de llevarse medallas a las que agarrarse. Complicado lo veo, ya lo dije, pero albergo la esperanza de equivocarme. Quiero equivocarme.
Sencillamente triste. Cuatro años esperando, y la sensación de un vacío que duele, se clava y lo que es peor, nos hace temer que esto sea el futuro inmediato de nuestro ciclismo.  

Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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1 COMENTARIO

  1. Terminado todo lo referente al deporte del ciclismo, creo ( siempre desde mi punto de vista de aficionada) ha sido un poco decepcionante.Lo que le pasó a Luis León fue de pelicula subrrealista… menos mál que un desconocido (para mi) Castroviejo estuvo ahi, en la contrarreloj y en la de linea para poner un poco de ilusión en el personal.Ahora a esperar otros cuatro años, en los que ciclistas como Freire, Samuel etc, ya serán historia.

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