Barcelona, una ciudad “obligada” a querer el ciclismo

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No es la ciudad de Barcelona recientemente un lugar acogedor para el ciclismo de la máxima esfera. No lo es desde tiempos cercanos, porque la historia contradice esta aseveración. Al margen de las obligadas, por capitalidad catalana admitimos, visitas de la Volta y las extintas Escalada y Setmana, poco más. La ciudad mediterránea ha sido sede de eventos ciclistas de primer orden en el marco de una ciudad que en un alto grado entiende por deporte lo que el FC Barcelona y su universo generen más la práctica activa de actividades muy urbanas, como el running, cuyo factor diferencial surge en la celebración, cada vez más exitosa, de su Maratón, cabalgada entre las grandes del circuito.
Para el año que viene la Vuelta a España volverá a la ciudad condal. Desde 1999 no lo hacía, por medio queda un intento de crono que ante el colapso que debería haber causado declinó cualquier posibilidad. Dichos colapsos no se tienen en cuenta en otros eventos y festejos deportivos. Para esos colapsos no existen pegas. Se potencian incluso. En El Periódico daban cuenta de esta posibilidad al tiempo que se airea la teoría de que la Vuelta, en manos del Tour de Francia, sí vuelve a interesar a BCN,  pues la española podría ser peaje del posterior paso de la ronda francesa. De no ser así qué opciones reales habría de que ASO trajera “la Grande Départ” de 2014 ó 2015. Abrumados por las cifras, costes e impactos generados por el paso de la carrera en 2009, cualquier mente bien amueblada no podría dejar escapar tamaño evento. ¿Es o no el ciclismo rentable?
Pues debe serlo. BCN proyectó una imagen tal en la última llegada del Tour en que en un periodo donde la palabra recorte se oye por doquier, el consistorio ahora dirigido por Xavier Trias no dudó en retomar el hilo para que la carrera francesa salga en tres años desde aquí. Parece que en temas presupuestarios las cuestiones están afinadas para al efecto. El proyecto que ha sido “heredado”, nunca mejor dicho, del anterior edil, el socialista Jordi Hereu, ha pasado todos los filtros del cambio de cartera entre socialistas y convergentes y lo ha hecho sin mayor problema, aparentemente al menos. La inercia entre París y BCN parece llevar la carrera de 2014 a 2015, y es que la recientemente anunciada salida desde Córcega en 2013 dejó la nominación de la cuidad condal en stand by. Se ha dado un tiempo –no se puede anunciar una salida a dos años vista sin saber la anterior- y ello quizá haya sido óbice para ampliar el lapso de espera. Se afirma así además en el Sport de hoy mismo.
Dejando al margen el presente la grandeza de Barcelona en la historia del ciclismo es terrible, incluso por encima de Madrid, ciudad que sí que vive con especial feeling el epílogo de la Vuelta año tras año en la Castellana. BCN entronca con grandes sitios urbanos de la historia de este deporte (París, Milán,…) con la particularidad de alumbrar competiciones de cuño propio. De ello daremos cuenta próximamente.
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