Batir a Fabian Cancellara es sencillo sobre el papel

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Los dos últimos muros de Flandes, hace una semana, destaparon una realidad aterradora para todos aquellos que sueñan con hacer algo sonado esta primavera: Fabian Cancellara no cabe en sí. En realidad si lo miramos con detenimiento esto que llamamos clásicas del norte no son más que cuatro días mal contados, donde un mal soplo puede dar al traste con gran parte de tus ambiciones anuales.

Por eso cuando un ciclista emerge con la fluidez que Cancellara surgió en Flandes o el año pasado Tom Boonen durante el largo y ancho de la campaña, se corre el riesgo de sembrar de cadáveres deportivos la carretera.

Por eso la cita que va de Compiegne a Roubaix, aunque el nombre rece París-Roubaix, es un todo o nada para los muchos ciclistas que quieren optar a llevarse ese pedrolo ubicado sobre zócalo gris emulando prisma giratorio. Y en esa tesitura de verte presionado ante la posibilidad de salvar gran parte de tu temporada en un momento fulminante y violento como es este infierno del Norte cabe la posibilidad de que tu sueño se trunque en pesadilla, cuando no en callejón sin salida.

 

Miren qué dice Pozzato antes de la cita del domingo

 

 “Centré la primera parte de la temporada en tres objetivos, Sanremo-Flandes-Roubaix: Tengo la última oportunidad de ser protagonista, después de que no golpear los objetivos en las dos primeras citas”

 

Seamos claros: la única posibilidad de ganar el domingo a Fabian Cancellara, si éste no ha quedado mermado por las caídas que le han abordado esta semana, es no correr como el Tour de Flandes. Desde Compiegne, pero sobretodo desde el primer tramo adoquinado de la carrera, ésta se debe convertir en una operación de acoso y derribo al Radio Shack, un equipo que por otro lado tampoco es el más potente. De cuán lejos de meta dejen solo a Cancellara depende todo.  Y en ese papel hay varios equipos que deben desarrollar sus estrategias más allá del lucimiento de eternas promesas que adornan algunos de sus mejores ciclistas.

Por ejemplo el Team Sky con una dupla de consistencia formada por Boasson Hagen y Geraint Thomas, o el Omega, muy nervioso en los últimos tiempos, con Chavanel y Tepstra, el Vacansoleil con Flecha y Leukemans y el Blanco con Boom y Vanmarcke, entre otros, no olvidemos el bloque del BMC, deberían valorar esa pinza como la única, pero plausible, opción de batir a Cancellara.

Hace dos años un segundo espada como Johan Vansummeren batió las ilusiones del suizo en una acción de manual, esas que un equipo inferior en apariencia como el Garmin tan bien hace, saltando por delante y dejando una lapa hecha ciclista llamada Thor Hushovd a rueda del tren de Berna. Tal fue la alegría del largo rodador belga que preso de la euforia le arrancó un “sí quiero” a su compañera sentimental. Y es que si queremos ver un desenlace para el infierno diferente al previsto, esto deberá ser eso, un “baile de parejas”.

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