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Bergen: Nunca hay certezas en un mundial

Opinión ciclista

Bergen: Nunca hay certezas en un mundial

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

El mundial de Bergen, el gran día, ya está aquí

Dice Javier Mínguez que le falta un rematador, y no le falta razón. Pero mirad un momento la alineación de la selección española hace diez años, aquel mundial era en Sttutgart y lo ganó Paolo Bettini al sprint entre tres por un corte en el tramo final. En aquella edición la selección española estaba en plena flor de la “edad de oro”, Samu, Purito, Valverde,… el problema no era quién remataba, el problema era que alguien rematase.

Endura LDB Di17

Yo creo que un mundial es un libro de hojas de desordenadas, con párrafos en blanco y la incertidumbre cosiendo los lomos de la pieza. Decir esto o aquello en una carrera que rara vez cumple lo esperado, es un riesgo, una tropelía que conseguimos repetir con asiduidad.

La selección española de hace una década es el ejemplo de lo que digo. Y la valoración podía ser la misma en cualquier otra alineación en los tiempos recientes. España ha tenido los mejores, los equipos más completos y con más estrellas, y no se lleva un oro desde 2004, Verora. Claro que entonces estaba Oscar Freire, y las cosas eran diferentes, pues el cántabro sí que era un rematador, un tío que bien rodeado rara vez fallaba, un cuchillo que hacía diana en el momento que se le requería.

No hay un rematador, se dice, pero sí que hay un tío como Jesús Herrada que el otro día fue segundo en Canadá, es decir no hay rematador al uso, killer que se diría en otros círculos, pero hay madera…

España ha sido el faro, la selección a la que todos miraban cuando el caballo se iba y eso ha sido la perdición, incluso en ediciones en las que creímos tocar el cielo, como esa de Florencia, con Valverde haciendo no sé qué, cuando Purito tocaba el arco iris con las manos.

La selección española que está en Bergen, me recuerda, en sensaciones a aquella que pisó el asfalto de Verona, hace 18 años, qué grandes nos hemos hecho. No había figura precisa en aquel combinado, cuyos mejores ciclistas, sobre el papel, se habían caído de la lista por motivos diversos. En esa nebulosa, salió Freire, siempre Freire.

Con ello vengo a decir que lo de poner la venda antes de la herida es un discurso que suena repetitivo en la dirección de nuestro equipo. No hay bazas sobre el papel, pero hay madera, no hay nombres, pero hay hombres, ciclistas en cuyas espaldas se puede confiar una tarea complicadísima pero no imposible.

Porque ojo es complicado para el grupo hispano, pero también para las otras selecciones, porque esto es un maricón el último, es un mundial, en los albores de la campaña, con muchos ya en la prórroga de su estado de forma, pero con la certeza de que alguno puede llegar con vida al final, entre el grupo de dos, cinco, quince o cincuenta que se juegue el título.

Que no pasé lo del año pasado, cuando los celestes belgas, los que han sido fieles a sus colores desde tiempos del grandísimo Merckx, se quitaron de encima medio pelotón y entre ellos a toda a la selección española. Acertar, esa es la clave, evitar ser completamente eliminado al primer cambio de viendo, como en Qatar, tanto como llegar con muchas bazas al final, como en Richmond, donde quedó el sentimiento de que al menos se podía haber intentado.

Llorado, como dijo aquel se viene de casa.

Imágenes tomadas de FB de la UCI y RFEC

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