Los Tours que crearon Berrendero, Cañardo y Trueba

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Mucho se ha escrito en torno a las gestas llevadas a cabo por los ciclistas españoles en el campo internacional. En un día ya lejano se nos abrieron las puertas de la esperanza. Nos remontamos a aquellos años en los cuales unos pocos, a golpes de pedal, nos brindaron un cierto optimismo ante los años flacos de otros tiempos.

Trueba y Berrendero, cuesta arriba, eran los amos

De entre los ciclistas españoles más nombrados y populares en aquellos tiempos del pasado, concretamente en el año 1933, era Vicente Trueba, al que llamaban “La pulga de Torrelavega”, porque según Desgrange, el impulsor y fundador del Tour, parecía “correr a saltos”. Le cupo el alto honor de adjudicarse el Gran Premio de la Montaña, instaurado oficialmente por vez primera. Lástima que los minutos de ventaja que adquiría el pequeño español subiendo, liviano como una pluma, los perdía bajando los grandes puertos. Afrontaba la situación con verdadero pánico. En aquel año, sin embargo, le cupo el honor de ser sexto en la clasificación absoluta del Tour. Fue una verdadera lástima, porque cualidades  tenía. Le faltaba ser más desenvuelto en los llanos y más arrojado en los citados descensos. Pesaba 50 kilos y su altura era mínima, un metro con 54.

En 1936, Julián Berrendero, aquel madrileño de cepa al que llamaban por el color de su piel “el negro de los ojos azules”, conquistó también  el Gran Premio de la Montaña del Tour ante el asombro de los franceses, que veían como en España albergaba a escaladores de postín. Luego, viendo el historial del Tour, que es la prueba que más pesa en el campo de la bicicleta, se reflejó esta tradición, esta fama, que otorgaba a los corredores españoles una supremacía sin igual cuando la carretera se empinaba hacia las cumbres. Nuestra fama en el mundo internacional nos vino con preponderancia gracias a las montañas, en donde nos desenvolvíamos con facilidad.

Cañardo y los años amargos que siguieron

Merece una mención especial también Mariano Cañardo, corredor completo, que concurrió en seis ocasiones en la prueba  francesa.  Lo más destacado fue alcanzar un sexto lugar en la clasificación  general, en el año 1936, y ser noveno, con anterioridad, en 1934.

Tras el paréntesis obligado impuesto por la Segunda Guerra Mundial, el ciclismo español, internacionalmente hablando, no lograba situarse del todo en un plano superior. En el Tour del año 1949 concurrieron seis representantes de nuestro país: Julián Berrendero, Bernardo Capó, Dalmacio Langarica, Emilio Rodríguez, José Serra y Bernardo Ruiz. Todos ellos, aunque pusieron voluntad, abandonaron casi en bloque. En la temporada siguiente la Federación Española decidió de manera tajante no participar con un cuadro representativo de ciclistas.

Sin embargo, en el año 1951, el citado organismo oficial tomó la determinación de presentar un equipo hispano compuesto por siete unidades, con el deseo de resarcirse de las ingratitudes sufridas con anterioridad. Cabe consignar que en aquella edición del Tour los acontecimientos vividos fueron de más un abierto optimismo. Algo así como si se nos abrieran las puertas y creciera nuestro prestigio con un halo inesperado y optimista, algo que bien necesitábamos.

Por  Gerardo  Fuster

1 COMENTARIO

  1. Casi todos los medios grandes, medianos y pequeños acostumbran a dar páginas al ciclismo con una condición, el morbo, eso es lo que hay, y por eso los que queremos al ciclismo buscamos la información en otros medios alternativos como éste que es especializado y que reflexiona un poco antes de dar “pan y circo”.

  2. Joan en Colombia los grandes medios no suelen seguir el ciclismo. A pesar de ser el deporte que más triunfos y glorias le da a nuestro país, es el fútbol el sobresaliente. Los medios tan sólo lo siguen cuando “algo” ocurre. Pero mientras ese “algo” no ocurre, entonces el ciclismo es doping y corrupción. Aquí hay un enorme nacionalismo y mientras ganen los ciclistas todo está bien. Incluso los grandes medios se montan en el tren del triunfo cada vez que pueden. Pero para seguir realmente el ciclismo, para destapar las “ollas podridas” del mismo, ahí no están. Es cierto que las ventajas médicas existen, que hay trampas, pero el ciclismo “sano” es mucho más. Que bueno sería que los medios dieran mayor valor a todos los deportes, más allá de los triunfos.
    Joan, gran espacio éste. Un saludo.

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