Bienvenidos al ciclismo ultramoderno

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Thomas Voeckler bate con violencia su bicicleta. Recuerdo aquellos Tours narrados por Angel González Ucelay cuando el ciclista, hoy mujer, Robert Millar ladeaba su máquina en la llegada a Saint Lary: “Qué violencia por Dios, qué escándalo”. Voeckler iba a pecho descubierto, encendido. Su maillot abierto en canal demostraba que no llevaba pulsómetro. ¿Para qué? Todo son ataduras y corsés a la forma de entender un ciclismo que él amó. El desarrollo tecnológico es un arma de doble filo.  

Echaba chispas twitter a primera hora de la sobremesa. Acababa de superar el pelotón la cima de Le Tourmalet, allí donde hace años que no pasa nada, los favoritos circulaban en una enrarecida paz, juntos y armoniosamente agrupados bajo la batuta de los hombres de negro. Mientras George Hincapie miraba asustado el hinchazón de su codo izquierdo, con el costado raspado. El americano que más veces ha corrido la carrera nos daba un rayo de épica de antaño. Ese ciclista ajeno a la tecnología, solo con su cuerpo sus sensaciones. Haciendo bueno aquello de “son de otra pasta”. Una carrera, muchos minutos entre unos y otros, pero dos mundos.
Cuando entrevistamos a David Millar antes del Tour me dijo que “el ciclismo anglosajón se ha adaptado al ciclismo moderno mejor que otros”. Toda la razón. Sí. Toda. El manejo de la tecnología, mucho más avanzado es la punta del iceberg. Y no de ahora. Hace 23 años Greg Lemond asombró al mundo con la mejor crono jamás disfrutada con ese marciano manillar de triatleta. Antes Andrew Hampsten había bajado el Gavia con unas gafas de esquiador. Recuerden las obsesiones de Armstrong.
Pero otro de los lemas que manejan los anglosajones es el de “un ciclismo limpio”. Sí, el de pan y agua, frutas y verduras, pasta y boloñesas. Y ello, señores, ello, tiene sus peajes. ¿Quién va a atacar cuando quizá los corredores no recuperen como antaño?. Creo que aquí reside la vuelta de clave de este nuevo ciclismo del que muchos pavonean. Más limpio, más puro, más humano. Una dimensión de sufrimiento diferente, basada en la constancia de Evans, el método de Wiggins,… lo otro, ahora mismo, es sospechoso, más cuando en estos días muchos diarios reportan las medias de ascensión de éste o tal puerto.
Y para muestra un botón. Una jornada tal como está se corrió en el Tour de 1983. Aquello fue un sálvese quien pueda, un goteo de uno a uno. Disputada a cuchillo se cobró víctimas como Kelly, Zoetemelk, Kuiper, Gorospe,… vean y comparen. 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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2 COMENTARIOS

  1. Me alegro por Thomas Voeckler, está claro que se lo ha ganado. Pero creo que el aficionado esperabamos algún ataque que rompiese la carrera algo más. Sólo el desfalleciiento total de Evans que le hace perder puestos en la general, es de reseñar.

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