El BMC sigue en el “Dorado”

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Daniel Oss es un ciclista italiano que forma parte del paisaje habitual en las clásicas de primavera. Gigantón, enorme, rodador rampante, Oss le clavó un grito de euforía al cruzar la meta de Richmond a Rohan Dennis sabiéndose campeón del mundo de contrarreloj por equipos, el primer envite de la cita norteamericana y resquicio de las casas comerciales en el plan de mundiales que nos llenará la próxima semana.

La crono por equipos parece la “hermana pobre” de los Campeonatos del Mundo de ciclismo. Su entrada en el programa fue hace cuatro ediciones, y poco a poco se consolida como el prólogo a los ocho días de competición. Sin embargo no hay poco en juego. Hay equipos que han estado todo el año dándose tortazos por medio mundo, hay estatus que salvaguardar y marcas que mostrar. Medio mundo les está viendo, y eso espolea más allá del sello de la UCI que se imprime en el maillot de los ganadores.

BMC ha repetido éxito en un emocionante pulso con Etixx. Fue un duelo mantenido con el grueso de ciclistas casi hasta el final. Los rojos sin embargo este año están de enhorabuena. La impresión de bloque compacto que otras veces hemos alabado, se ha respetado en una cita capital para ellos. Traían un equipazo pero eso no es suficiente: relevos claros, precisos, órdenes concretas, sinceramente verles rodar fue un gustazo y una satisfacción doble por comprobar que Taylor Phinney está de vuelta y Dennis es uno de los ciclistas del año.

Idem decir del Etixx que traía un equipo donde croner, croner, sólo tenía a Tony Martin. El resto era nada menos, entre otros, que Uran, Terpstra, Kwiatko y Boonen, cuya “tercera actividad” no le merma ni rendimiento ni ganas. Ciclistas como él surgen uno cada generación.
El podio lo completó Movistar, en unas lides que sinceramente hace unos años no le vaticinábamos. Eusebio Unzué nunca mostró gran aversión por la especialidad. Las cronos por equipos fueron el trago a pasar cuanto antes y ahora con Castroviejo, Dowset, Jon, Malori y compañía se ve ahí delante, incluso superando un equipo con “ADN TTT”, el Orica quien sacó parte de sus mejores pistares sin el podio que frecuentan.

Valga el ultimo apunte para el Tinkoff, que se fue al suelo en medio de la prueba, en un afilador asesino que despedazó el buzo de Valgren. El equipo ruso, aunque a nueve minutos de los ganadores, no quiso dejar la contienda. Grandes de verdad, haciendo honor a este deporte y lo que significa. Un digno ejemplo en el arranque de la gran semana del ciclismo mundial.

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