#BonjourTour etapa 13

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Y llegó la crono, una prueba que desde el principio se supo que haría tándem con lo que pasara en el Ventoux y que amenaza con poner tierra de por medio entre Chris Froome y el resto. Con una general aún agrupada por lo poco que ha pasado hasta la fecha, Ventoux inclusive, parece que es el momento idóneo para que el líder lleve las ventajas hasta el umbral de lo imposible para sus rivales.

Salir con opciones y vivo será el principal reto de Nairo Quintana, que podría ver como Richie Porte, en excelente forma, podría acercársele en la general, amenazando los escalones de París. El resto de ciclistas de vanguardia deberá nadar y guardar la ropa, en especial Bauke Mollema que está en la mejor disposición que le recordamos.

El lugar

Por las bancadas del Ródano, no lejos del perfil pelado del Ventoux, transcurrirá una crono que seguramente ofrecerá grandes paisajes de las gargantas del Ardèche que circundan un lugar famoso por sus pinturas prehistóricas, sobre las que hay toda una infraestructura turística.

15 de julio de 1997

Jan Ullrich era un portento de la Alemania del este que dejó más dudas que certidumbres el año que explotó en el Tour, 1996. Sumiso gregario, todo hizo indicar que aquel pelirrojo teutón de generosas mejillas iba un punto por debajo para no ofender el liderato de su calvo jefe de filas Bjarne Riis, fichado por el T Mobile expresamente para ganar el Tour.

Pero 1997, era otro cantar, Ullrich se había ganado los galones y no iba precisamente a responder ante el danés que ya en la primera jornada de montaña, Val Louron, se vio fuera del círculo de los mejores, en ese momento formado por el trío Ullrich, Pantani y Virenque. Sin embargo hizo falta una segunda muesca para que Ullrich marcara las diferencias de verdad, fue en Andorra, también en Arcalis, y aquello quedó como un solar.

Tras seis puertos y 252 kilómetros el alemán arrancó como un obús en terreno que le era extraño, se le suponía contrarrelojista, sin que nadie salvo Virenque pudiera tomarle la rueda. Al siguiente cambio, el francés también se descolgó. Ullrich ponía la primera piedra de su primer y único Tour, pues entonces pocos imaginaban que ese fenómeno sólo ganaría una edición de la mejor carrera del mundo.

Hoy, como no podía ser de otra manera,el corazón del Tour estará con Niza y la gente normal que falleció por hacer vida normal. DEP.

Imagen tomada de www.letour.fr

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