#BonjourTour etapa 19

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Sinceramente según hemos ido avanzando en el Tour, mirando las previas, atendiendo a los perfiles, este Tour nos ha gustado cada vez más, porque ha situado mucha montaña pero en dosis justas de dureza y con recorridos que más allá del físico exigían cabeza, control y estrategia.

Un ejemplo es este tránsito que nos lleva a Saint-Gervais Montblanc, a los pies del coloso que tantos momentos trae a la memoria de Gerard. Son menos de 150 kilómetros por terreno quebrado que no podemos decir que sea altísima montaña pero sí una prueba muy dura en los momentos que nos encontramos. Con Froome instalado cómodo en la general, las apretadas diferencias entre quienes optan al podio invitan a pensar que veremos pelea muy al final. Otros, como Fabio Aru, podrían intentarlo de lejos, la jornada es muy de su perfil.

El lugar

A pocos días de que arranquen los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el Tour se pone en marcha desde Albertville, sede de las olimpiadas de invierno de 1992. La jornada, una vez más, correrá alrededor del coloso alpino del Montblanc pasando incluso por donde acabó la cronoescalada de ayer.

22 de julio de 1987

Si una imagen arcó la niñez de quien esto firma fue la de Stephen Roche asistido con oxígeno en la cima de La Plagne esa tarde de julio que Perico Delgado tuvo el Tour en su mano. Sin Hinault, sin Lemond, el Tour del 87 era una serte de acertijo en el que nadie tuvo mano para adivinar qué podía pasar entre los miembros de aquella generación que caminaban sin referencias y el recelo los unos con los otros.

La criba propia de la carrera puso en órbita el duelo Roche-Delgado que en La Plagne alcanzó cotas legendarias. Perico, entonces en el PDM, ataca a fondo a Roche porque la crono final de Dijon favorece al irlandés que acaba de ganar el Giro. A quince kilómetros de meta, y tras una jornada agitada entre los dos, el segoviano pone metros sobre su rival.

Parece que el ataque daba resultado, Perico coquetea con el minuto, colchón suficiente para la crono, pero Roche redobla la presión y hace un tramo final antológico en el que el español empieza a notar la fatiga. Al final cuatro segundos entre uno y otro, una distancia insuficiente que acabó por ser enjuagada en la crono final por las tierras que dicen tener la mejor mostaza del mundo.

Imagen tomada de www.snow-forecast.com

INFO
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