#BonjourTour etapa 4

0
3
vistas

La carrera toma la ruta diagonal por el cogollo galo y trincha hacia Limoges en una jornada que siempre mira hacia arriba. El día sale de casi nivel del mar y acabará por encima de los 400 metros, todo ello aderezado en 237 kilómetros que invitan a siestas profundas sin sustos a la vista.

Sólo el viento podría cambiar el pronóstico intrascendente que le adivinamos a este trance. Que Contador tenga otra etapa de recuperación dependerá del Dios Eolo, entre otros elementos. La llegada al sprint parece una resolución probable y aquí, señores, Mark Cavendish ha vuelto por sus fueros. André Greipel perdió por un suspiro en Angers y a Marcel Kittel no se le ve fresco. El inglés va por el 75% de la tarta en juego, aunque la mitad ya la tiene asegurada.

El lugar

La carrera se mete en lo que podemos llamar la Francia profunda, el corazón casi geométrico, e ideológico, de la “Patrie”. El Limousin es tierra de buena carne de ternera e incluso terreno fértil para un vino que pasó por momentos bajos en un brote de filoxera hasta que hace unos treinta años rebrotó con una modesta extensión. Por cierto que en Saumur, salida de la jornada, creció Coco Channel, uno de los emblemas de la tricolor “et la grandeur”

5 de julio de 1967

Quien conoció a Federico Martín Bahamontes sabía de los extremos del personaje. El toledano era Dios en la España de posguerra e intervenida por las autoridades económicas internacionales y a pesar de todo, a pesar de ese cambiante humor, gozaba de un talento que excedía a sus rivales.

Ganó un Tour, pudo haberle sumado alguno más, pero sin embargo el camino hacia ese triunfo tuvo episodios quijotescos como el de inicios de julio del 57. Entre Besançon y Thonon-les-Bains, Fede sufre una caída que le deja inútil el brazo izquierdo. Apoyado sobre el brazo derecho, empieza a ponerse nervioso como una mona con el público allí apstado. Entre discusiones con la concurrencia, el director Luis Puis trata de calmarle: “Fede, debes seguir, debes seguir”. Un rábano, Fede se encalla, se enroca en sus nervios y cuando ya no quedaba caravana se sube al coche escoba. El Tour había finalizado en la novena etapa.

Foto tomada letour.fr

INFO

Toda la magia de la Costa Brava ​​convertida en desafío

Deja un comentario