#BonjourTour etapa 5

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En el camino de huida desde el norte el Tour choca con el Macizo Central, el tercer gran sistema montañoso en la historia de la carrera, tras los Alpes y Pirineos y por delante de los Vosgos, ahí donde las cimas alpinas pierden altura hacia la Alsacia. Tradicionalmente situado en la segunda mitad de carrera, el sistema central irrumpe con una etapa muy típica de estos pagos, muy quebrada, subidas no muy largas pero salvajes y buenas pendientes.

Entre Limoges y Le Lioran hay 216 kilómetros y posiblemente pocos metros totalmente llanos por entre los paisajes volcánicos que distinguen la zona. Los últimos setenta kilómetros serán una tortura de ritmo con cinco puertos, dos segundas y tres terceras, el último muy cerca de meta. Si entre los favoritos reina la incertidumbre de lo que pasa en la primera etapa de montaña, alrededor de Contador no serán pocas las precauciones por ese estado físico que parece, digo parece, pender de un hilo.

El lugar

La Auvernia es el departamento volcánico de Francia y lugar de varios enclaves que un día fueron fijos en el Tour, como el Puy de Dôme y Clermond Ferrand abajo. La jornada por eso parte del Limousin y pasa por un pueblo, Saint-Leonard-de-Noblat, donde nació Raymond Poulidor, el ciclista que mejor representó el carácter rural de la Francia que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Un tipo, este Poupou, que ahora pasea por el Tour, sigue siendo venerado e incluso se permite subir al podio vestido de amarillo a agasajar a Peter Sagan.

6 de julio de 1929

En Dinan, había ganado el belga Omer Taverne, una etapa en la que supera a todas las figuras del sprint. En un Tour férreamente jerarquizado, la victoria para los llamados “touriste-routier” estaba vedada, por ser considerados de segunda categoría, lejos de las estrellas, pero Taverne se tomó la justicia por su mano y dio voz y presencia a aquellos auténticos héroes que completaban inmundas jornadas sin más reconocimiento que el suyo propio.

Entre los grandes la cosa andaba apretada. Seis líderes en sólo ocho jornadas era un ratio jamás visto en la cabeza del Tour. La igualdad era tal que ese día tres ciclistas, las tres vedettes del momento, cumplimentaron la jornada en amarillo: Léducq, Fontan y Frantz. No obstante el ganador final no sería ninguno de esos tres, fue Maurice De Waele.

Foto tomada letour.fr

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