Buscando al mejor clasicómano de la historia

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No hay periodo sugerente en ciclismo como la primavera. El trecho que camina entre la Het Nieuwsblad y la Lieja- Bastogne- Lieja comprende el calendario de grandes clásicas más comprimido de todo el año. En escasos dos meses, el mundo mira a Bélgica, Holanda y Francia, y sobre el vértice que entre las tres tejen se abruman las mejores piernas del universo en esfuerzos prolongados más allá de las cinco horas. Con la salvedad de San Remo, en este vasto territorio se juega la suerte de la temporada de un buen puñado de figuras. La atmósfera, el entorno invernizo, el paisaje estrechado, las lomas, los matices grisáceos, los albores verdes,… dibujan el cuadro más atractivo de este deporte cada vez más deslocalizado de la vieja Europa.
Amasijo de bestias
La sola mirada de lo que las clásicas condensan en su amplia historia, algunas como la Lieja entre las carreras más antiguas del mundo, nos sube al carro de la grandeza hollando el motivo de porqué países enteros enloquecen cuando ven a los grandes rebotar por los adoquines o retorcerse en las cuestas limburguesas. Así ha sido siempre e incluso con la modernidad y los tiempos adversos para este deporte, esa tendencia se ha armado de consistencia.
Pero veamos ahora quiénes han sido los más grandes en este terreno. Encontramos a siete ciclistas con unos estereotipos, contemplando los cinco monumentos, que realmente alejan al campeón contemporáneo de aquellas leyendas. Si echáramos mano de los que ahora mismo se están jugando el pan por las adoquinadas paredes flamencas sólo Tom Boonen, Philipe Gilbert y Fabian Cancellara asomarían el morro, a distancia, entre los que aquí mentamos y proponemos para esta nueva encuesta:
·         Eddy Merckx, ganador de 19 monumentos, se erige como el mejor ciclista de la Milán- San Remo (siete triunfos) y la Lieja- Bastogne- Lieja (cinco triunfos) sin que su rendimiento en los adoquinados empañe con dos Flandes y tres Roubaix añadidos a éxitos en la entonces llamada Het Volk, Gante Wewelgem y Flecha Valona
·         Roger De Vlaeminck, ganador de 11 monumentos, es para siempre “Monsieur Roubaix” merced a sus cuatro triunfos en la ciudad fronteriza. El titán flamenco también tiene los cinco monumentos en su haber destacándose su siempre cordial rendimiento en Italia pues sus tres San Remo se unen a etapas en el Giro, la Tirreno,…
·         Constance Girardengo, ganador de 9 monumentos, abrió la edad de oro italiana significándose en la Milán-San Remo que ganó seis veces entre 1918 y 1928 sumados a tres vítores en Lombardía
·         Fausto Coppi, ganador de 9 monumentos, destila leyenda, clase, glamour sex appeal,… la media Italia que lo adoró gozó de cinco éxitos en Lombardía, más tres en San Remo y uno en Roubaix el mismo año que se hizo con la Flecha Valona.
·         Sean Kelly, ganador de 9 monumentos, es el mejor clasicómano de los tiempos modernos sólo emulado por Museeuw, Jalabert y Zabel. Dotado de una increíble ambivalencia ganó a pares San Remo, Roubaix y Lieja triplicando en Lombardía. Su honestidad le hizo rara vez salir a reservar y he aquí que es poseedor de registros tan singulares como las seis París-Niza que ganó consecutivamente.
·         Rik Van Looy, ganador de 8 monumentos, apuntaló la pasión belga por estas citas. De hecho es como Merkx y De Vlaeminck elemento común en el palmarés de los cinco monumentos. Se prodigó en Roubaix, con tres éxitos, y en Flandes, con dos, luego aderezaría con triunfos revestidos de adoquín en E3 y Wevelgem.
·         Gino Bartali, ganador de 7 monumentos, se hizo grande en la temporada doméstica ganado en San Remo, cuatro veces, y Lombardía, tres. Este monacal ciclista que admiró la media Italia que denostó a Coppi tuvo el infortunio de convivir con una conflagración bélica que impidió un palmarés acorde a la leyenda.
Arriba a la izquierda tenéis el espacio para poder votar y como siempre justo debajo espero vuestra sincera opinión. 
Foto tomada de www.zikliamatore.com 

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