Carlos Barredo o las mierdas del sistema

0
3
vistas

Pantanosos terrenos le toca surcar a Carlos Barredo. Lejos de las carreras en los últimos tiempos, ausente de la Vuelta a España, donde encontró hace dos años su mejor éxito en la subida  la montaña de Covadonga, el asturiano es noticia por procedimientos informativos de la UCI.

Lo cierto es que como bien se dice en los circuitos mediáticos, el prestigio tarda en perderse uno de los miles segundos que has dedicado a granjearlo. En otras palabras, que sembrar la duda es fantásticamente sencillo en relación a limpiar, si se puede lograr, un nombre señalado pero ni sancionado ni siquiera expedientado como bien reza la nota sobre el corredor del Rabobank.El pasaporte biológico del ciclista astur presenta irregularidades según la UCI. Perfecto. En vez de investigarlas se lanza la nota del proceso informativo al corredor de que sus resultados son objeto de estudio, mientras que se quede en su casa, tranquilo y que no moleste. Así de sencillo. La casa por el tejado. La venda antes de la herida. Mientras otros deportes demuestran a diario cómo hacer las cosas entre bambalinas aquí se sigue engfagando. Si todo resulta positivo para el corredor, aquí paz y después gloria, en caso contrario su carga habrá sido de varios meses en el disparadero, no de forma gratuita, porque si se le investiga es que algo habrá visto, más el periodo que le caiga de sanción.Las formas del ciclismo siguen siendo aquellas tan usuales en las películas de Bud Spencer y Terence Hill: dar la hostia y luego preguntar. Desde su seno se siguen poniendo palos a las ruedas. Incluso en temporadas carentes de cuestiones escabrosas de dopaje, si omitimos el caso Armstrong con visos de ser eterno, este tema “es el clavo a la rueda” que diría Pedro J.

A Carlos Barredo por otro lado se le ve presa fácil. Es, digamos, el eslabón débil de la cadenaque creció con Manolo Saiz, y claro eso es goloso. Aquí no podemos poner la mano en el fuego por nadie, cosas más raras se han visto, pero aglutinar todas las sospechas sobre una serie de ciclistas por el mero hecho de su procedencia o contactos es una canallada. Casi tan grande como lo que Barredo está aguantando.