Carlos Sastre, ciclista activo y de pensamiento 365 días año

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Carlos Sastre ha dicho adiós al ciclismo profesional. Una decisión coherente con su trayectoria de los dos últimos años, este incluso sin la posibilidad de disputar el Tour de Francia en una decisión discutida pero sobretodo discutible.
Nos deja uno de los referentes no sólo competitivos de este deporte, porque también podríamos ubicarlo en el tramo intelectual, y no sólo por sus declaraciones muchas veces solemnes, sino por unas palabras que dichas de tú a tú suenan a largo plazo, a compromiso con la base, con este deporte … “Aquí estamos con unos cadetillos que se van enganchando a esto” me acuerdo que me comentó diez meses antes de ganar el Tour durante el impás que separaba la extinta Escalada a Montjuïc con la misma humildad y capacidad de síntesis que analizaba su carrera.
En el aspecto deportivo siempre ha habido algo que me ha llamado la atención de Carlos Sastre, y no es otro que su desigual rendimiento contra el crono. Nació deportivamente hablando en la ONCE, allí era casi obligado rendir a satisfacción en la test individual por excelencia. Sastre recuerdo firmaba buenas actuaciones hasta en los prólogos, luego su  punch fue a menos, ganó consistencia en las tres semanas y se destacó por pocos y certeros ataques como aquella asfixiante tarde julio –Dios cómo lloraba el niño- en Alpe d´ Huez donde destapó otro de los grandes mitos de nuestra época, y ese no es otro que Rijs, de buen director, tiene más bien poco, al tiempo que sentenció medio Tour y de paso demostró al vigente ganador de 2011, Cadel Evans, que racaneando no vas a ningún sitio. Asombró el temple que siempre mostró por el técnico danés quien también debería agradecerle la pérdida del Tour 2006 en la jornada de Morzine.
A las dos semanas curró como nadie a favor de la selección española en Pekín, cuán de esa medalla dorada debería agradecerle Samuel al abulense nacido en Leganés.
No acabé de entender su rol dentro del proyecto de Cervelo –y mira que me lo explicó-, si complicado es de por sí el profesionalismo, le pillaron con el pie cambiado las responsabilidades de apadrinar un proyecto del que curiosamente los menos implicados –Hushovd, entre otros- salieron con la mejor tajada. Ello no le impidió brindar los últimos grandes éxitos en el Giro 09, allí rozó creo el mejor nivel de rus carrera.
Carlos que el tuyo sea un ejemplo para muchos, que el ciclismo no acaba en la meta de día, ni siquiera en el masaje. Que el ciclismo se vive los 365 días, día, tarde y noche… que el proyecto de tu padre siga, a través tuyo adelante. Su éxito, es el nuestro. 

1 COMENTARIO

  1. Como tu bien dices el ciclismo se vive los 365 días y Carlos Sastre así lo hizo. Su retirada me causó un gran pesar, aunque el personalmete me lo habia insinuado.Gracias Iván por este post.

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