Carpeta de carreras: San Luis & Tour Down Under

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La globalización en el ciclismo, no pocas veces tratada en este mal anillado cuaderno, tiene un parangón de inevitable referencia en el arranque de temporada. Dos lugares tan separados, tan lejanos, tan al sur, en Argentina y en Australia, dan cobijo a las dos primeras carreras de la campaña.

En San Luis no son pocas las estrellas que se han concitado desde su creación, allá por el año 2007. A los pies de los Andes, con un recorrido acorde al tono del pelotón en su despertar competitivo, se disputa esta carrera sobre unos siete días y 1000 kilómetros, en sus primeras ediciones. Aunque parezca intrascendente para el devenir de la temporada, la nueva dinámica de los grandes, que ahora lucen de inicio a fin de temporada, implica que lo que aquí se vea pueda influir en lo que está por venir.

Por ejemplo, hace dos años el único triunfo de Alberto Contador se produjo aquí y fue el preludio de una campaña terrible para el madrileño, por contra, un año antes, Tom Boonen abrió el camino y cogió sensaciones de cara a su increíble primavera en la que ganó todas las grandes del pavés a excepción de Het Nieuwsblad. El año pasado Nairo Quintana sembró su fértil palmarés en una de las pocas veces que se ve al astro colombiano ganar en su continente.

Pero ¿qué hace tan grande San Luis y por qué atrae a tantas figuras? Aquí vinieron en su momento Contador, Cav, Nibali, Sagan, Van Garderen,… y una ristra de nombres habituales en el núcleo duro de la temporada. Además, como bien nos demostraron, no vinieron a rodar. Pablo Martín Palermo, desde la misma tierra que ve la carrera, nos habló de incrementos de presupuesto por parte de la región, de su clima y orografía y de otras cuestiones que se nos escapan salvo un nombre, el del antiguo velocista, Giovanni Lombardi, quien metido a agente mueve perfectamente los hilos para que la carrera sea un éxito. Ya ven, ciclismo de despachos, ciclismo que también cuenta.

Como contó, y mucho, que en 2009 Lance Armstrong eligiera su regreso al pelotón en el Tour Down Under, la carrera del sur australiano, tórrido y soleado por los contornos de Adelaida, entregados al buen vino y pintorescos enclaves. Fueron en sus inicios unos seis días de competición, normalmente buenos para los velocistas, aunque siempre hay cribas, sobretodo últimamente, que rompen la hegemonía de la velocidad.

El año pasado el duelo entre Porte y Evans acabó coronando al que casi siempre gana, Simon Gerrans, ausente esta vez, pero muy presente en espíritu por el Hilton de la ciudad australiana, habitual santuario de la carrera. Gerrans ha ganado dos veces aquí y admitió correr a veces a 50 grados, un suplicio en apariencia que contrasta con las gélidas rutas europeas que verán los albores de la campaña en el viejo continente.

Otro grande del Down Under es el artista local Stuart O´Grady, ciclista de leyenda manchada por sus coqueteos confesos con el dopaje, pero con una trayectoria que viene desde Barcelona 92 cuando fue campeón olímpico de americana. El tercer gran nombre de este terreno es un alemán fornido y robusto que curiosamente no procede de la pista hablamos de André Greipel. Entre los tres, siete ediciones.

Imagen tomada de www.weekendnotes.com & universalsports.com

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