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Carriles bici cambiantes

Mundo Bicicleta

Carriles bici cambiantes

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Acostumbro a moverme diariamente en bicicleta por Barcelona y de alguna forma soy espectadora de cómo van cambiando los carriles bici de mi ciudad. Unos nacen, otros desaparecen, algunos cambian y se convierten en carriles de doble sentido, otras veces al revés. Si tienes la sana costumbre de moverte prioritariamente por estas vías, pues en el fondo nos hacen sentir más tranquilos y seguros a los ciclistas, se acaba convirtiendo en un poco caos.

Con tanto movimiento  tienes la sensación de que, de alguna manera, estás asistiendo a un constante cambio, como a algo orgánico que nunca está quieto y que en el fondo te desconcierta.

Endura LDB Di17

Entiendo que estos cambios buscan la mejora de la red de carriles bici, pero también denotan que la ciudad no acaba de encontrar la fórmula para encajar estas vías en sus calles. Parece que alguno está decidido a hacerte circular por donde a él le conviene aunque en el fondo se evidencia que la ciudad, cuando fue concebida, no tenía lugar par a la bicicleta y sino miremos la chapuza del carril bici por la Diagonal.

Pero las cosas han cambiado y la realidad es muy diferente pues vemos que en Barcelona se ha pasado de los 45.000 ciclistas recurrentes en 2006 a los más de 100.000 que había en 2011, sobre todo por el efecto Bicing, un elemento que ha aproximado a los ciudadanos a esta forma de moverse por su ciudad. El año 2012 hubo hasta 400 accidentes de ciclistas siendo los carriles bici una de las formas de paliar estas estadísticas.

Un ejemplo que me ha llamado la atención últimamente es el carril bici de la calle Provenza, entre el Paseo de Sant Juan y Dos de Mayo. Personalmente considero este punto uno de los más conflictivos de la ciudad, sobretodo en la zona de la Sagrada Familia, ahí donde se concentran gran número de autocares de turistas. Hace unos días pasar por ese trozo era un drama sorteando turistas despistados que cruzaban el carril sin mirar o puertas de coches que se abrían sin previo aviso. Este trozo lo han habilitado como carril de doble sentido, pero seguimos sufriendo grupos de turistas en sentido contrario.

Pero al margen del carril bici, también padecemos la circulación “Freestyle” de corredores que van en sentido contrario por calles estrechas, con lo que implica en la maniobrabilidad. Corregir estas conductas es muy complicado e incluso creo que ni siquiera más carriles bici lo lograrían. He tenido ocasión de viajar, y conocer otras ciudades en bicicleta y no sé hasta qué punto el sentido del carril bici es decisivo. Por ejemplo en Múnich se permite circular a las bicicletas en contra dirección y también surgen problemas. No creo que se necesite marcar tanto el sentido de los carriles bici si todos sabemos qué hacer y lo hacemos con prudencia.

Lo único que deberíamos tener por seguro es que nunca deberíamos saltarnos un semáforo en rojo, ahí es donde lo ponemos todo en juego y perdemos la razón.

Por Olga Abalos

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Cambrils ZC, Gran fondo
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