#ChampsElysées El hostión del califa

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1991, 24 años ya. El Tour de Francia entraba sin saberlo en un ciclo: la era de Miguel Indurain. Tras una carrera de tiempos muy marcados, decidida en dos pasajes muy concretos y principalmente en Val Louron, el navarro pasaba por primera vez por el podio de los Campos Elíseos. Cabrían otras cuatro.

#DiaD 28 de julio de 1991

Djamolidine Abdoujaparov había sido uno de los hombres del Tour. Sus ojos vivarachos, cara afilada y morenísima tez le definieron como un ciclista irrepetible, de esos que marcaron a fuego las llegadas de la primera mitad de los noventa. En esa edición llevaba dos etapas ganadas y el maillot verde, pero quería la bendición en la avenida más famosa de París.

El uzbeco lanzó el sprint y su rueda delantera dio contra la pata de una vaya dándose uno de los costalazos más tristemente célebres de la historia reciente del ciclismo. Al poco rato, con la clavícula destrizada cruzó la meta a pie y la bicicleta en la mano para mantener el maillot de los puntos. Al menos le cabría el honor de ganar dos veces en tan preciado lugar.

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