#ChampsElysées El increíble Lemond

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No son pocas las voces que dicen que el Tour de Francia de 1989 fue el mejor de la historia reciente. Yo no sabría decirlo, pues hemos tenido carreras bonitas, instantes mágicos, sin embargo con perspectiva sí que vemos que aquella edición fue especial, sobretodo porque fue la última que disputaron íntegramente ciclistas de los que entroncaron con grandes mitos de los 70 y 80.

Hablo de Fignon, de Lemond, de Marino, de Perico,… pero es que además la dosis de emoción sostenida hasta la última etapa, el intercambio de golpes de Lemond y Fignon y el desenlace, el más increíble visto nunca, hacen de aquellos días algo ciertamente irrepetible.

#DiaD 23 de julio de 1989

La crono final del Tour se corría entre Versalles y la avenida más parisina del mundo. Con Pedro Delgado descartado y Laurent Fignon instalado en una cómoda ventaja de 50 segundos parecía improbable el vuelco. Sin embargo, Greg Lemond desempolvó su inédito manillar de triatleta –autorizado pero no homologado- para sacar lo mejor de sí y ganarle el Tour por ocho jodidos segundos a Fignon. Tras 3300 kilómetros, unos ochenta metros decidieron el ganador.

Imagen tomada de janheine.wordpress.com 

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