Chapeau, Alberto Contador

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“En primer lugar, voy a decir que permitiré dos preguntas sobre dopaje y no más. Si no, me iré a mi habitación a descansar tranquilamente, que todavía me espera una semana muy dura en el Tour. En cuanto a Froome, por qué voy a dudar de él. Es un profesional con un nivel altísimo durante todo el año y eso es fruto de su trabajo. Hay veces que estás más fuerte y otras, menos. Ahora está a un nivel altísimo y creo que lo hace limpiamente y, en todo caso, para eso están los controles”

 

Hoy segundo día de descanso del Tour volvemos a despachar con la rueda de prensa de Alberto Contador. Si hace una semana nos ganábamos alguna colleja y aplauso del respetable por criticar los argumentos del madrileño, esta vez no podemos estar más de acuerdo con el ciclista que a seis etapas de finalizar la carrera en París ocupa la tercera plaza.

Fruto de la caza de brujas que se ha iniciado alrededor de Chris Froome y sus exhibiciones fuera de lo normal –en Francia las llamarían “hors categorie”- cada paso que la prensa da en la caravana de la mejor carrera es para cuestionar al inglés y su equipo. Incluso Sky ha dicho que sus datos serán analizados por la WADA en un ejercicio que no sé si es pionero en transparencia pero sí que parece un paso en la buena dirección, si bien un servidor ha perdido toda esperanza en la vuelta a la racionalidad sobre trato de los temas por dopaje.

Por eso, la actuación de inicio de Alberto Contador en los primeros compases de su comparecencia de prensa me ha parecido acertada y oportuna. Incluso más cuando su mecenas Oleg Tinkov es uno de los que remueve las sospechas hacia el ahora líder del Tour. La actitud de Contador frente a la prensa quizá se debería haber anticipado en el tiempo, dejando claro que si en la generalidad del deporte el dopaje no es un tema prioritario, el ciclismo no debe ser una excepción, más cuando aquí los esfuerzos en limpiar la casa han sido tan ímprobos que ha resultado hasta perjudiciales.

Entendemos que hasta que la carrera finalice en París, a Froome le espera un terreno abonado a las insinuaciones, es lo que toca, la subnormalidad camina suelta, veámoslo así y consolémonos con que el ciclismo un día fue hasta respetado y querido como los medios, casi tanto como los 15 millones de personas que se apostan en las cunetas del Tour al paso de la caravana.

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