El ciclismo 3.0

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Una de las cosas que pedimos a quienes toman decisiones y mandan es que sean lo más transparentes que su responsabilidad les permita, es decir que no mareen la perdiz con explicaciones vacías y den la clave al respetable para entender lo que pasa y porqué pasa. Pongamos que hablamos de la globalización del ciclismo y su presencia en los cinco continentes, un anhelo que lleva persiguiendo este deporte desde hace décadas y que nunca acaba de ser una realidad. Mirad el nuevo World Tour.

Este fin de semana hemos disfrutado con dos excelentes carreras en suelo canadiense, previamente se había celebrado alguna vuelta por Estados Unidos en la que anduvo alguna estrella europea en la pugna, Bauke Mollema creo recordar. En Quebec y Montréal el ciclismo demostró tener recorrido y aceptación. A las carreras propiamente dichas se le añadieron eventos relacionados, otras competiciones y un fin de semana cargado de bicicletas por la zona. La gente participó, entró en los villages y vio todo lo que este deporte, itinerante como ningún otro, puede ofrecer.

Ahora vemos que el Lampre es participado por dinero chino, o lo que es lo mismo, dinero con el objetivo de promover el uso de la bicicleta en el gigante asiático que se consume en urbes atiborradas de coches y polución. El ciclismo en ambos casos puede tener recorrido y justifica su presencia allí.

Volviendo sobre el principio es de agradecer que Brian Cookson admita abiertamente que el ciclismo debe ir allí donde el dinero le reclame y lo dice en relación a las dos carreras de ciclocross que tendrán lugar en Estados Unidos, un lugar donde la modalidad de invierno tiene gran seguimiento y sobre todo practicantes, con lo que ello supone para la industria de la bicicleta.

Cookson defendió que la Copa del Mundo de la especialidad se fuera hasta allí porque hay intereses en juego, intereses que popularizan el ciclismo y dan dinero al ente internacional. Y es que el concepto europeo de ir a las carreras a pasar el día, relacionarse con los amigos y zamparse unas patatas regadas de abundante cerveza no tiene más proyección más que en el viejo continente. En otros sitios quieren pasar el día, y algo más.

Ahora los saraos ciclistas tienen que llevar una feria, marchas paralelas y actividades para todos. Eso en el Down Under australiano lo hacen, y en el ciclocross de Estados Unidos también. El año pasado hubo gente que hizo la carrera y luego estuvo en la feria de Las Vegas para vender su marca. Y recordad lo que os digo, llegará el día que una grande se atreva a ir a Estados Unidos o Japón para tomar la salida. En cuanto alguien ponga el dinero necesario, el resto de problemas desaparecerán.

Un ciclismo más activo, más global y más participativo, un ciclismo con alma, que arrastre a niños y con ellos a los padres, eso es lo que puede salvar a este deporte más allá de la vieja Europa, un concepto que Cookson parece tener claro y que encima da dinero, un concepto además más sostenible que aquellas vueltas a Pequin en las que un pelotón de estrellas corría al margen de la población local. Al menos esa lección parece haberse aprendido.

Imagen tomada de www.weekendnotes.com

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