Ciclismo catalán: La tasa se va, el susto queda

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Antonio Pedrero corre estos días una carrera internacional en la bellísima, no puedo evitar repetirme, Toscana, con un grupo de elegidos dentro de la selección española. Eduard Prades lidera la Copa de España, una vez ganó el Memorial Valenciaga que tuvo a Airan Fernández segundo. Jordi Simon enamora a cuentagotas con su progresivo pero incesante crecimiento dentro del ciclismo profesional. David de la Cruz se mueve en posiciones de privilegio, fue cuarto en Castilla y León, la carrera que honró la memoria de Xavier Tondo. Joaquim Rodríguez ejerce de capo en Katusha, bien pertrechado por Alberto Losada. Xavier Florencio se convierte en uno de los motivos para que Freire sopese prorrogar su carrera por el auxilio que recibe, de entre otros, del tarraconense. Joan Antoni Flecha hizo buena su leyenda de antihéroe quedando cuarto en Roubaix tras haber superado una lesión de mano que le hizo peligrar toda la campaña.

Motivos para celebrar
Éste que hemos descrito es el paisaje del ciclismo catalán. Nada más y nada menos. Un presente fecundo que no dista mucho con lo que ha sido el pasado reciente, pues en este vértice de España crecieron muy buenos ciclistas que no siempre merecieron el trato que se ganaron. Hete aquí que el domingo en La Portals de Montserrat tuvimos al entrañable Israel Núñez al frente de un pelotón de locos circundando la emblemática montaña. Israel campeón de España en casi todo, pro con Kaiku sólo dos años, se tuvo que buscar la vida como otros tantos lejos de esto. Y es que el de Martorell es síntoma de la incomprensión que el ciclismo padece en Catalunya. Como Israel podríamos citar, sólo en los últimos diez años a Pedro Aroca, Rubén González, Javier Líndez, Roberto Lozano, Sergi Escobar y algunos más que ruego disculpen si me olvido. Como Santiago Segú, propietario de una tienda de bicicletas, que ha encontrado en el negocio la fortuna que su inmensa clase como ciclista no tuvo en el profesionalismo. 
Con tal bagaje suena milagroso relatar una lista de primeros y futuros espadas como la mentada. Y sin embargo últimamente el colectivo vivió encogido esa losa en forma de tasa por los servicios de los Mossos d´ Esquadra, que ahora se argumenta fue por error. Sí un error que estuvo a punto de llevarse por delante medio calendario de carreras que rara vez cubren como para recargarles un importe que no tienen. Y es que en estos tiempos, inocentes anuncios son ya cuchilladas del calado de hechos consumados hace unos años. Una cuchillada que ahora mismo hubiera sido un golpe mortal para este deporte en las fronteras catalanas.
Dado que la tasa emanó desde el Parlament, su revoque es más complejo de lo que parece. Es por ello que cada nota de tráfico irá con una factura demorada. Está claro que el fin en este caso justifica los medios, pero asistimos a una nueva muesca de burocracia en una administración que no está para estos pagos. Es más, ¿no estaremos ante un globo sonda? ¿Una forma de lanzar señuelo y ver qué pasa? Si nuestra clase política se acostumbra a estos procesos, que no habremos de esperarnos. Lo dicho, el susto queda.

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