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Ciclismo con nocturnidad

Opinión ciclista

Ciclismo con nocturnidad

Tejay Van Garderen me parece uno de los ciclistas más grises del pelotón. Gran rodador, potente, perfil alto, apuntó fuerte ya en 2010, en aquel Dauphiné que Brajkovic le ganó a Contador en vísperas de su último gran duelo con Andy Schleck. Van Garderen dio un paso adelante que consideramos definitivo cuando vistió el blanco del Tour y dejó a un ganador vigente, como Cadel Evans, como segunda baza de su equipo. Parecía el salto definitivo, varios años después seguimos esperando.

Van Garderen salió de líder en la etapa de La Molina de la Volta a Catalunya, una etapa que de ninguna de las maneras fue normal porque el ciclismo asistió a un criterio que hasta la fecha no habíamos presenciado: la nocturnidad, sin duda un elemento peyorativo que adquirió toda su dimensión en el paso del martes al miércoles, con telefonazos, mensajes y no sé qué más, poniendo el tercer líder en una carrera del máximo nivel en menos de catorce horas.

A ver, el gesto de Rojas no entra ya a debate, no al menos para mí. Hubo toque, posiblemente no se influyera en el resultado, pero los rivales protestaron y se les dio la razón a tramos. Que los equipos se agarren a ese toque de Rojas habla de cómo están las cosas, no se regalan ni las migajas, hasta dar los buenos días cuesta dinero, y eso es algo que no es criticable, cada uno es muy libre de ejercer la queja, pero sí da la medida de la competencia. Esta gente no hace kilómetros ni mueve estructura ni personal para que se le tome el pelo.

Dicho esto, viene la segunda parte del relato. Valverde dijo querer pasar página, hizo bien y no porque otras veces le beneficiaran, en esta vida las cosas van y vienen, si no porque no cabe más lamento. Lo triste y lo alarmante es quién decide que lo se acuerda el martes por la noche entre los implicados y los jueces no vale, lo triste y alarmante es la excepcionalidad del momento, decidirlo de noche y argumentarlo de día, lo triste y alarmante es saber qué hilos se mueven, cómo se mueven y quién los mueve. Eso es lo que deja al aficionado indefenso y alejado de saber lo que pasa realmente.

Que el mamoneo en el deporte profesional es moneda de cambio es un secreto a voces, pero la nocturnidad tan obvia que ha movido la descalificación del Movistar es lo que, 24 horas después, nos sigue dejando perplejos.

Yo si fuera garante de una marca ajena al ciclismo pero que invierte en él, como la telefónica, no me gustaría nada que el nombre de mi empresa se viera vinculado a una descalificación eso es obvio, pero es que la historia es tan tétrica que habla mal de ciclismo, sus mentores e incluso sus actores, porque en el fondo quienes impulsan la reclamación son dos marcas de bicicletas, quienes, en su renovado poder en el mundillo no cejan en ganar terreno, introduciendo debates muy complejos, dígase freno de disco, o con acciones como la reclamación por algo que es hilar muy fino.

Creo que a Van Garderen y a BMC les asiste la razón, pero yendo a este extremo dejan bien claro cuál es el nivel y cómo se las gastan en la “familia ciclista”. Es obvio, como hemos visto otras veces, que este episodio está incompleto, veremos más entregas.

Imagen tomada de FB Volta a Catalunya

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